Por qué incluir complementos alimenticios en la dieta

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¿Por qué incluir complementos alimenticios en la dieta? Una dieta sana y equilibrada debería aportar por sí misma a nuestro organismo todos los nutrientes y sustancias que necesitamos para mantener la salud. Desgraciadamente pocas veces es realmente así; una nutrición inadecuada, y en múltiples ocasiones el estresante ritmo de vida que llevamos, dificulta que obtengamos los niveles idóneos de algunos minerales, aminoácidos y vitaminas únicamente a través de la alimentación. La Medicina Ortomolecular estudia cómo asimila y metaboliza nuestro organismo los nutrientes de los alimentos, y de qué manera su carencia provoca desórdenes fisiológicos. La Nutrición Ortomolecular utiliza los complementos alimenticios naturales para reequilibrar las sustancias presentes normalmente en nuestro organismo, y así prevenir o tratar diferentes patologías. Básicamente, existen tres motivos principales para saber por qué incluir complementos alimenticios en la dieta:

1. La modificación de nuestros hábitos dietéticos. Actualmente no incorporamos en nuestra alimentación habitual una serie de alimentos que antaño eran muy habituales en la dieta de nuestros mayores. Las legumbres, frutas y verduras frescas han perdido peso en la dieta a favor de los platos preparados y un exceso de proteína animal, harinas refinadas, azúcares y grasas saturadas. Hemos sustituido alimentos saludables con un gran aporte nutricional, por otros que no solo no nos nutren debidamente, sino que pueden ser causantes de empeorar nuestra salud.

En esta misma línea también hemos reducido la fibra en la dieta, al reducir la ingesta de productos vegetales frescos y cereales integrales. La falta de fibra provoca mal tránsito intestinal, toxicidad y consecuentemente enfermedad. También falta en nuestra dieta un mayor consumo de pescado, sobre todo variedades como la anchoa y la sardina (ya sea en fresco o envasadas), que nos den el aporte necesario de Omega 3 imprescindible para la salud.

2. Actualmente los alimentos ya no poseen la cantidad de nutrientes que tenían antaño. En relación a las frutas, verduras y hortalizas, su cultivo hidropónico en la mayor parte de las explotaciones (podríamos denominarlas fábricas horto-frutícolas), la sobreexplotación, el uso industrial de pesticidas y plaguicidas, abonos químicos y aceleradores de maduración, nos permite acceder a éstos productos durante todo el año. Ya no existe “la temporada de…”, disponemos del producto durante todo el año, pero se trata de alimentos con menos cualidades organolépticas y nutricionales que aquellos que se han cultivado de forma tradicional, en la zona geográfica de la que son naturales y en la época del año adecuada, respetando su ritmo natural de crecimiento y maduración.

¿Y qué decir de la ganadería y avicultura? La ruptura del ciclo biológico noche/día, la falta de espacio vital, las hormonas de crecimiento, los antibióticos, los piensos muchas veces de origen animal. Pero eso sí; casi todo legal y aceptado por el correspondiente Departamento de Sanidad. Entonces, ¿qué esperamos?, ¿que los huevos, los tomates, peras y manzanas -vamos casi todo- tengan el mismo sabor que recordamos? , ¿y que sus propiedades nutricionales, sean las mismas que las que tenían en la época de nuestros padres? Imposible; hemos ganado en colores, cantidades, y en abastecimiento. Pero, ¿en salud?.

3. Nuestro organismo no puede producir por si mismo las substancias que necesita. Por último, en algunas épocas concretas de la vida, como cuando estamos enfermos o al hacernos mayores, decrecen de forma paulatina (o en según qué casos de forma brusca) la producción de determinadas sustancias por parte de nuestro propio organismo. Algunas de estas sustancias no son recuperables a través de la alimentación y requieren una suplementación nutricional para mantener el equilibrio y evitar que el organismo se resienta.

De todo esto deviene que a pesar de que tengamos una dieta variada, correcta y equilibrada, nuestro organismo pueda tener unas carencias de enzimas, oligoelementos, vitaminas y minerales. De la incorporación de esos nutrientes a nuestro organismo y, de la prescripción de los mismos, se encarga la denominada
Medicina Ortomolecular, la cual tiene, entre otras, la función de utilizar las sustancias presentes normalmente en nuestro organismo como son los nutrientes, las enzimas, vitaminas, etc., para tratar en forma única o en conjunción con otras terapéuticas, las diferentes enfermedades. Y la utilización de esos mismos nutrientes con fines preventivos, buscando obtener condiciones de salud óptimas, al compensar las carencias provocadas por nuestra alimentación y por nuestro estilo de vida.

 

¿Qué es la Medicina Ortomolecular?

El concepto de Medicina Ortomolecular, abarca un conjunto de investigaciones fundamentales, de técnicas terapéuticas y de prácticas de prevención, que se pueden resumir en:
• La comprensión de los mecanismos bioquímicos del organismo: cómo son asimilados los nutrientes indispensables para la vida, presentes en la alimentación; cómo son metabolizados en nuestro sistema celular, y de qué manera su carencia provoca desórdenes fisiológicos manifestados con variados síntomas.
• La utilización de substancias presentes normalmente en nuestro organismo para tratar en forma única, o conjuntamente con otras terapias, las diferentes patologías.
• Utilizar esos mismos nutrientes, con fines de prevención, buscando obtener condiciones de salud óptimas al compensar las carencias provocadas por nuestra alimentación y nuestro tipo de vida.

 

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