Hidroterapia, el poder del agua

La hidroterapia es la parte de la terapéutica física que tiene como objetivo el empleo del agua como agente terapéutico en cualquier estado físico o temperatura, utilizando sus características químicas, mecánicas y térmicas, contribuyendo al alivio y curación de diversas enfermedades. Los efectos terapéuticos del agua se deben a sus principios mecánicos (la flotación y las fuerzas que el agua puede ejercer sobre nuestro cuerpo) y térmico (el contraste de temperaturas entre el agua y nuestro organismo).

Al sumergirnos en el agua, nuestro cuerpo pesa menos, podemos movernos mejor, disminuye el estrés que sufren nuestras articulaciones de carga, al tener que soportar un menor peso, y nos va a permitir realizar movilizaciones pasivas, asistidas y contrarresistidas de las articulaciones que se encuentren sumergidas, ayudando a la mejora de las patologías que producen limitación de movilidad. La flotación también actua sobre la función respiratoria, sistema circulatorio, sistema muscular y cavidades corporales, de manera que puede llegar a reducir el perímetro torácico y abdominal en unos centímetros, produciendo una disminución del consumo de oxigeno y una hipotonía muscular. Además cuando metemos un cuerpo en el agua y este se mueve dentro, sufre una diferencia de presiones que generan unas turbulencias que dificultan su desplazamiento, ayudando a graduar las cargas de trabajo sobre los segmentos corporales, que necesitan un tratamiento orientado a la potenciación de una musculatura débil.

El agua también puede utilizarse en forma de chorros o duchas, efectuando un masaje sobre el cuerpo que, dependiendo de la forma de aplicación, estará indicado para distintas patologías. En las circulatorias mejora el retorno venoso, y en casos de estrés, produce un efecto relajante. Estas aplicaciones mecánicas de la hidroterapia mejoran la propiocepción y el equilibrio, el estado emocional y psicológico, la circulación sanguínea, y facilitan la relajación muscular y reeducación respiratoria.

También se pueden obtener beneficios con las distintas formas de propagación e intercambio de calor entre el cuerpo y la temperatura del agua. En caso de que el agua esté caliente, va a producir analgesia y aumento de la temperatura local y general causada por una vasodilatación que, a su vez, produce una disminución del tono muscular. Otro efecto es el sedante, siempre que la temperatura no sea muy elevada. En caso contrario va a producir insomnio y excitación.

El agua caliente también va a aumentar la elasticidad disminuyendo la rigidez articular, ayuda en la curación de úlceras y heridas. El agua fría va a producir, en principio, una vasoconstricción. Las indicaciones del agua fría son la analgesia y la relajación muscular, muy indicado en patologías como hemiplejia o esclerosis múltiple. También está indicada para procesos inflamatorios articulares como la gota, pero siempre teniendo en cuenta que debe ser bajo indicación medica.

Otro factor a tener en cuenta, este de naturaleza química, son las sustancias que estén disueltas en el agua que se utiliza para los tratamientos. Estas pueden ser añadidas de modo artificial (esencias o aceites), o ser una característica propia del agua. Es el caso de las aguas termales, que emergen de lo profundo de la tierra, y en su camino se enrriquecen con sales minerales, lo que les aporta un enorme valor terapeútico. Las principales son:

Aguas Clorudadas: ingeridas, son estimulantes de función orgánica; en baños, son aguas calientes que producen sedación y relajación muscular.

Aguas Sulfatadas: como bebida tienen efectos laxantes y diuréticos. Tienen una acción benéfica sobre el aparato respiratorio, el locomotor y los problemas de la piel.

Aguas Radiactivas: poseen cualidades analgésicas, calmantes, descongestionantes, antialérgicas y antiespasmódicas. Con ellas se pueden tratar afecciones del aparato respiratorio y del digestivo, procesos reumáticos, alérgicos y metabólicos, y son también ideales para estados de estrés, ansiedad y depresiones.

Aguas Ferruginosas: Son ricas en hierro, por lo que están indicadas en casos de anemias, y también son recomendables en enfermedades de la piel, afecciones hepatobiliares, reumatismos y regímenes de adelgazamiento.

 

TERMALISMO

Se caracteriza por el uso de aguas minerales naturales, provenientes de manantiales subterráneos de donde surgen a altas temperaturas. En culturas como la japonesa, la práctica de baños termales tiene raices religiosas (sintoísmo), donde el agua es un elemento purificador. En nuestro país hemos recibido la herencia árabe y romana, que ya construyeron termas y baños públicos para aprovechar los beneficios de estas aguas; nuestros actuales Balnearios. En el s.XIX fue el alemán Sebastian Kneipp quien, con sus estudios sobre el uso terapeútico del agua, asentó los pilares de la balneoterapia actual. La ventaja de realizar un tratamiento de hidroterapia en un centro termal radica en que, además de beneficiarnos de las cualidades especiales de sus aguas, el entorno permite completar los tratamientos con dietas depurativas, programas de ejercicios u otras terapias curativas, en muchos casos en hermosos parajes naturales.

 

TALASOTERAPIA

Las técnicas de Hidroterapia se pueden aplicar con distintos tipos de aguas, en función de lo cual distinguimos entre: El agua de mar es la protagonista de la Talasoterapia. En estos centros no sólo se utiliza el agua marina aplicada a la hidroterapia, sino que se aprovecha todo el entorno; los movimientos de las olas y las mareas, la arena, el viento y el sol, pasan a formar parte de los tratamientos. El agua de mar contiene una alta concentración de sustancias beneficiosas para nuestra salud (de hecho, a nivel fisoquímico es muy similar al plasma sanguíneo): es rica en oligoelementos, y contiene magnesio, calcio, potasio, yodo y silicio. Ingerida en pequeñas cantidades tiene efectos desinfectantes y remineralizantes, y en forma de abluciones es muy recomendable para la sinusitis y la rinitis crónicas.

 

SPA (SALUTEM PER AQUAM)

También conocidos como “balnearios urbanos”, estos centros ofrecen tratamientos de hidroterapia, pero utilizando aguas corrientes, que no tienen valor terapeútico por si mismas. No obstante sus tratamientos son también efectivos, más enfocados hacia el relax y el cuidado personal. Algunos de estos centros ofrecen también servicios de medicina estética, y terapias alternativas relacionadas con la hidroterapia, como los tanques de flotación con aislamiento acústico.

Las aplicaciones hidroterápicas son muy variadas. A continuación comentamos las más usuales:

 

BAÑOS

Según la temperatura de aplicación pueden ser: Calientes (relajación muscular, sedación), Frios (para activar la irrigación local de la zona de aplicación o totales que van a producir calor reactivo y estimulación metabólica), de Contraste (problemas de retorno venoso y va a disminuir la inflamación), o de Temperatura Ascendente. En los baños de Vapor se le puede aplicar plantas medicinales para aumentar su efecto terapéutico. Este tipo de baño está indicado en patología respiratoria y problemas reumáticos. Baños de remolino o Hidromasaje, producen un efecto de masaje sobre la zona a tratar. Disminuye  las contracturas musculares y aumenta la elasticidad.

 

DUCHAS

Son una aplicación hidrokinética.Tipos de aplicaciones: Ducha de goteo o de lluvia (sedación y relajación), Ducha a presión (contracturas musculares, relajación muscular), Ducha escocesa de contraste (estimulante).

 

CHORROS

Los chorros se van a diferenciar por la presión y las temperaturas de las aplicaciones: Chorros sin presión con contraste térmico (indicados en dolor y contractura muscular), Chorros de presión (contracturas musculares y estimular la circulación), Chorro subacuático (relajación muscular, sedación, disminución de las contracturas musculares y activación de la circulación).

 

ENVOLTURAS

Se envuelve total o parcialmente al paciente con uno o varios tejidos, preferiblemente de lino o lana: Envolturas húmedas frías (fiebre, hematomas, esguinces). Envoltura productora de calor (insomnio y dolor de cabeza), Sudorífica (indicado para enfermedades infecciosas). Envolturas húmedas calientes (reuma, rigidez articular, y, en general, en patología del aparato locomotor). Emplastos: son envolturas a las que se les añade barro, resina, fangos…etc, aumentando sus efectos terapéuticos.

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