Trastornos digestivos en el verano

Los trastornos en el aparato digestivo son de los más comunes durante los meses de calor. El cambio en el lugar de residencia, en la dieta, y muchas veces el saltarnos alguna norma de higiene alimenticia puede traernos algún problema de salud. Los más frecuentes son la diarrea y el estreñimiento, y los gases, acidez estomacal o digestiones pesadas derivados de una mala alimentación.

La diarrea es la aparición de las defecaciones frecuentes con carácter líquido. En la diarrea predomina la perdida de agua en su deposición, sobre un 90%, llegando a provocar una deshidratación importante, sobre todo en ancianos y niños. Cuando estamos de vacaciones su aparición suele deberse a una intoxicación alimentaria, el estrés vacacional. La alimentación durante las 24 horas primeras a la aparición de la diarrea debe ser líquida. Se recomienda agua de arroz, zanahoria, sopas liquidas y no ingerir grandes cantidades.

Se puede mantener la hidratación con este “suero”:
-1 litro de agua.
-2 cucharadas de azúcar.
-½ cucharada de bicarbonato.
-Zumo de limón.
-½ cucharadita pequeña de sal.

Existen muchas plantas astringentes, pero las más usuales son: Anís verde, manzanilla, comino, hinojo, coriandro y tomillo.
En el extremo opuesto está el estreñimiento, que es la reducción del número de veces en el que se produce la evacuación de materia fecal o bien la existencia de heces duras, pequeñas o de difícil expulsión.

Durante las vacaciones es muy común padecer estreñimiento, principalmente porque cambiamos nuestros horarios -perdemos nuestra “regularidad” a la hora de ir al baño- y alimentación -una dieta desequilibrada con falta de fibra y cereales integrales y poca ingesta de frutas y verduras-. Si el problema no se regula en unos días por si mismo, podemos utilizar un tratamiento laxante natural.

Las plantas catárticas o purgantes eliminan el contenido del intestino provocando movimientos intestinales. Se aconseja su uso puntual ya que provoca habituación y además su uso continuo puede ser irritante. Se Recomiendan solamente cuando se necesita una acción rápida después de muchos días de falta de evacuación. Estas plantas están contraindicadas en patologías intestinales. Ejemplos: Sen, Frángula y Ruibarbo.

La más común es el Sen, suele tomarse en infusión. Los laxantes de tipo mecánico son los más aconsejados, pueden tomarse a diario para producir una regulación en el tránsito intestinal, además también tienen efecto antiinflamatorio y renuevan la mucosa intestinal. Las más comunes son la malva y las semillas de lino, zaragatona e ispágula. Si el problema son los gases o la digestión pesada –y la situación se presenta exclusivamente en verano- lo primero es replantearse qué y cómo estamos comiendo. Los gases intestinales ocasionales se suelen producir por fermentaciones intestinales debidas al estreñimiento, dietas caóticas, comer demasiado rápido y en exceso, o falta de flora intestinal o de enzimas digestivos. Es muy probable que una vuelta a nuestra alimentación habitual (o un par de días de dieta ligera) los soluciones. La fitoterapia puede ayudarnos en estos casos:

La Melisa, Manzanilla, Maria Luisa, Tila y Pasiflora son básicas cuando los los gases intestinales son causados por nervios. Hinojo, Comino, Anís estrellado, Anís verde y Alcaravea son útiles en todos los casos. La Menta, el Boldo y el Poleo nos ayudan cuando las digestiones son demasiado lentas. Una infusión ideal podría ser tomando una planta de cada uno de los tres grupos anteriores (p.e. Melisa, Anís y Boldo). El carbón vegetal de uso dietético o medicinal absorbe los gases intestinales y el exceso de acidez del transito digestivo, expulsándolos a través de las heces.

Probióticos y Prebióticos para el equilibrio gastrointestinal 
Nuestro organismo está colonizado por varios cientos de especies bacterianas que llegan a contabilizar un número diez veces superior al de las células que constituyen nuestro organismo. La mayor concentración de bacterias en el cuerpo humano se encuentra en el intestino y se le denomina flora intestinal. Tiene una función Nutritiva y metabólica: ayudan a la digestión, absorción y síntesis de muchos nutrientes. Además nos protegen contra el desarrollo de bacterias que podrían producir infecciones e inhiben el desarrollo de algunos virus regulando el sistema inmunitario. Las situaciones de estrés, una dieta inadecuada, y el consumo de alcohol y tabaco (entre otros factores), pueden alterar esta flora, causando entre otros síntomas trastornos digestivos.

El equlibrio intestinal puede recuperarse aportando Probióticos y Prebióticos al organismo. Los PROBIÓTICOS son microorganismos vivos, que al ser ingeridos en cantidad adecuada, ejercen un efecto beneficioso y saludable en el organismo. Los PREBIÓTICOS son sustancias no digeribles que ejercen un efecto beneficioso en el organismo, estimulando selectivamente el crecimiento favorable o la actividad de un número limitado de bacterias autóctonas intestinales beneficiosas. Un aporte de estas sustancias en forma de complemento nutricional durante el verano puede mejorar muchos trastornos propios de la época, como las diarreas, el estreñimiento o los gases. Según Rosa Ortiz de Zárate, del departamento farmaceútico de laboratorios J.M.NAT, algunas de las funciones fisiológicas más sobresalientes de estos preparados son:

• Favorecen el crecimiento de las Bífidobacterias en el colon (flora benéfica) e inhiben el de las bacterias potencialmente patógenas.
• Estimulan la función inmunológica y la síntesis de ciertas vitaminas.
• Contribuyen a reducir trastornos digestivos como el exceso de gases, al equilibrar la flora intestinal y limitar el crecimiento de bacterias que los generan.
• Mejoran el tránsito intestinal, lo que resulta beneficioso en caso de estreñimiento.

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