Cómo tratar heridas y golpes en el verano

Por último, en nuestro botiquín veraniego no pueden faltar vendas, apósitos, suero fisiológico y los remedios básicos para tratar golpes, heridas y rozaduras. Lo principal es estos casos es limpiar bien la zona. La mejor manera es lavarla con agua fría abundante, y si no es posible con suero fisiológico. Si la hay sangrado (aunque no hay que olvidar que el propio sangrado ayuda a la limpieza y esa por si mismo en la mayoría de los casos) aplicar presión firme pero suave sobre la cortada con un paño limpio, o un pedazo de gasa. Si la sangre empapa la gasa o el trapo que está sosteniendo sobre la herida, no lo quite. Simplemente hay que poner más gasa u otro trapo sobre lo que ya se tiene en ese lugar y aplicar más presión. Si la herida es en un brazo o en una pierna, levantarla sobre el corazón ayuda a disminuir el sangrado.

Dejar una herida al descubierto le ayuda a mantenerse seca y a sanar. Si la herida no está en una área que puede ensuciarse o frotarse contra la ropa no hay que cubrirla. Si la vendamos como protección el vendaje debe cambiarse todos los días. Para desinfectar la zona se pueden usar tintura de Echinacea o agua de Hamamelis. Los arañazos (sin piel abierta) podemos tratarlos con aceite de Hipérico. El aceite esencial de árbol de té tiene múltiples propiedades, es antiséptico, fungicida, desinfectante. El aceite esencial de árnica (que puede utilizarse en niños), y el aceite esencial de siempreviva son muy recomendables para tratar golpes y contusiones. La homeopatía también nos ofrece remedios para el tratamiento de las heridas, como el Hypericum.

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