Maquillaje ecológico. ¿Tu color es natural?

Vengo observando que muchas mujeres ya utilizan cosmética y productos de higiene ecológicos, sin embargo, a la hora de elegir «la línea decorativa», siguen confiando en la industria convencional. Quizá, hace un tiempo, esto podía entenderse, porque no era fácil encontrar maquillajes ecológicos, pero, afortunadamente, eso terminó: ahora mismo disponemos de maravillosos productos que nos permiten los acabados que queremos, de manera saludable. Y os aseguro que sé de lo que hablo, porque, además de usuaria, he tenido el privilegio de asistir a unas sesiones de Bio Maquillaje en Italia, que impartió una maquilladora profesional que, como ella nos contó, tuvo la gran fortuna de hacer un cambio importante en su vida: pasó de trabajar para marcas convencionales bien conocidas, Loreal o Nina Ricci entre otras, a utilizar únicamente producto ecológico. Con una paleta que muchos considerarían limitada, pudimos presenciar innumerables combinaciones, mezclas y resultados espectaculares.

Ahora sí, vamos a entender un poco mejor por qué decimos sí al maquillaje ecológico. ¿Qué tiene y qué nos aporta, por ejemplo, una base de maquillaje ecológica? Lo primero, por supuesto, es su capacidad para preparar ese lienzo que es nuestro rostro. La base iguala tonos, disimula pequeñas imperfecciones, deja la piel lista para recibir el color. Sabemos que esa es la función de cualquier base, lo que esperamos de ella. Sin embargo, la ecológica ofrece mucho más: por supuesto, nos hidrata, equilibra y, además, no tapona los poros, permite que la piel respire y se oxigene; nos protege del sol sin llevar filtros añadidos si, por ejemplo, está hecha en una base de manteca de karité; retiene la humedad, si lleva manteca de cuapuzú; reactivar el colágeno y la elastina, gracias a, por ejemplo la rosa mosqueta; los ricos aceites vegetales, como el de jojoba, dejan la piel jugosa y nada grasienta. Esto son ejemplos de algunos ingredientes que podemos encontrar en una base natural.

Ingredientes que, si además provienen de la agricultura ecológica, serán tanto más saludables y ricos para nuestra piel. ¿Y qué no encontraremos nunca en una buena base ecológica?: Siliconas, que sabemos proporcionan un efecto piel perfecta momentáneo, pero la saturan , no la dejan respirar y su absorción además, supone riesgos, porque, no lo olvidemos, son derivados del petróleo. Tampoco encontraremos parabenos, ni otros compuestos que los sustituyen y que pueden resultar aún peores. Me refiero a la «methylisothiazolinone» o «MI», que aparece en maquillajes que muestran en letras bien grandes “SIN PARABENOS”. Este ingrediente es un gran alérgeno, de hecho, prohibido en algún país.

Menciono este caso concreto para que, a la hora de comprar una base, cuando en esta indique «SIN PARABENOS», no se dé inmediatamente por hecho que será un producto saludable, sin leer el resto de ingredientes. Nunca debe contener Formaldehído o liberadores del mismo; un reconocido carcinógeno, ni fragancias sintéticas. Una vez aplicada esa fantástica base, con un buen corrector/iluminador «corregimos» o «iluminamos» las zonas que queramos disimular o realzar. Para ello, el maquillaje ecológico recurre a las ceras naturales. Así, un buen producto llevará cera carnauba, cera candelilla o cera de arroz. Estos ingredientes hacen la función de un buen barniz natural, es decir, se mantienen en la superficie que queremos trabajar, retienen la humedad, evitando la deshidratación y, a la vez, sirven de barrera protectora. Si mezclamos las ceras con, por ejemplo, aceite de jojoba, obtendremos un corrector antiradicales libres con Vitamina E perfecto para la zona del contorno del ojo. Ya tenemos el lienzo totalmente preparado para recibir los polvos, las sombras, los coloretes… El siguiente paso será cubrir la base que nos hemos aplicado con unos polvos compactos, que ayudarán a fijarla. Así la base se mantiene en la piel y nos protegerá de manera impecable de todas las agresiones externas que recibimos a lo largo del día, como el polvo, la contaminación, los rayos, entre otras.

Por supuesto, estos polvos serán igualmente a base de ceras y sustancias naturales, como el polvo de bambú, que contiene sílice de acción antienvejecimiento, que puede complementarse con alguna planta que ofrezca protección contra los rayos UV. Hay que señalar en MAYÚSCULAS que, entre los ingredientes de los polvos compactos, los polvos tierras y de las sombras del maquillaje ecológico, se encuentra la Mica, un mineral natural y jamás el «glitter», que lo utilizan las líneas de maquillaje convencionales y procede de la industria del plástico. Por favor, sobre todo en las sombras de ojos, ¡¡NO AL GLITTER!! Esta zona absorbe mucho más rápidamente cualquier sustancia que otras de la cara. Hay que ser extremadamente cuidadoso con lo que nos aplicamos alrededor del ojo. Es precisamente aquí donde debemos ser muy vigilantes y leer detenidamente la lista de ingredientes. Evidentemente, los lápices de ojos y la máscara de pestañas deben ser muy respetuosos con tan delicada zona. Fundamentalmente asegurarnos que los productos no contiene siliconas y que los aceites que los componen son aceites puros. Esto marcará la diferencia también en el precio. Hay algunas firmas que se dicen «naturales» con unos precios irrisorios, pero, por ejemplo, sus lápices de ojos contienen aceites hidrogenados, ligados a alergias e inflamación de los ojos. Un buen lápiz natural estará hecho con ceras, como la de arroz, que le aporta consistencia; con aceites vegetales puros, como el aceite de semilla de ricino, que lo hace flexible, hidratante. El origen de los colores estará en, por ejemplo, la industria alimentaria. Un buen lápiz de ojos natural y ecológico, trata y cuida el ojo además de embellecerlo.

Un ejemplo de un muy buen lápiz que cumple todos los requisitos es el kohl negro y el khol blanco de los laboratorios Bellezza Bio Montalto. Estos lápices tienen efectos curativos, incluso pueden usarlos personas con conjuntivitis, porque les aliviará. Los productos realmente naturales, embellecen al tiempo que cuidan la salud: esta es su principal característica. Después de decorar el ojo con lápices y sombras, completaremos el maquillado con una buena máscara de pestañas. Una vez más insisto, mucho cuidado con las siliconas, se utilizan para alargar hasta el infinito las pestañas. Una buena máscara natural nunca podrá ser «water proof», porque este efecto se consigue con parafinas y siliconas. Sin embargo, una máscara natural con, por ejemplo, aceite de ricino o de jojoba, ambos ingredientes adecuados para fortalecer las pestañas, nos las tratará, incluso evitará su caída. Y la guinda de un bonito maquillado: el color y brillo en los labios.

Los pintalabios, lápices perfiladores y gloss con mantecas, como la de karité, y aceites puros, hidratan los labios y sus ceras naturales ayudan a mantener la humedad: son pintalabios que literalmente se pueden comer. Una curiosidad: una mujer que se pinta diariamente los labios varias veces puede llegar a «comerse» un kilo de pintalabios durante toda su vida. Imaginad si ese pintalabios está hecho con plomo y otros metales pesados, ¡uf…! Si utilizamos estos productos bio evitamos riesgos innecesarios. Me viene a la memoria la conocida campaña de pintalabios ecológicos «BÉSAME BIO».

Ya hemos terminado de maquillarnos con productos bio y la primera sensación es la de disfrutar de una piel flexible, liviana, que respira, no la de una piel acartonada como una máscara. Quizá ni la raya del ojo ni el pintalabios duren horas interminables sin retocar, ¡afortunadamente! Esto significa que los productos no llevan metales pesados que son los que los fijan. Sí, tendremos que retocarnos, pero ni la piel, ni la salud, correrán riesgos añadidos.

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