Hipertensión arterial

La hipertensión arterial se define como la elevación persistente de la presión arterial, que es la fuerza que ejerce la sangre al circular por las arterias, y ha de ser persistente, es decir, una medida aislada no justificaría el diagnóstico. Esta patología constituye un importante problema de salud en los países occidentales debido a su incidencia entre la población adulta ha pasado de un 20% a un 30%, y por su influencia sobre el aumento de la mortalidad, debido a que la hipertensión es un factor que contribuye al desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

La presión arterial se divide en dos tipos de medidas: sistólica (alta) y diastólica (baja). La presión arterial sistólica, es la presión sanguínea que se da en las arterias durante un latido cardíaco. La diastólica es la presión que se da en las arterias entre dos latidos. Se define como presión arterial normal la que se encuentra en una presión sistólica de 120 Hg mm y una diastólica de 80 Hg mm o más baja. Si la presión arterial oscila entre 120/80 Hg mm y 139/89 Hg mm se denomina pre-hipertensión.

No hay un umbral específico que permita definir el límite entre el riesgo y la seguridad, pero de acuerdo con los consensos internacionales, una presión sistólica sostenida por encima de 139 mm Hg mm o una diastólica sostenida mayor de 89 Hg mm están asociadas con un aumento del riesgo de arteriosclerosis. La arteriosclerosis es la primera consecuencia de padecer hipertensión arterial, ya que ésta propicia que la sangre ejerza una presión excesiva sobre las paredes del vaso sanguíneo y éste tenga que endurecerse para aguantar dicha presión.

 

TIPOS DE HIPERTENSIÓN

Se distinguen dos tipos de hipertensión arterial (HTA): HTA esencial o primaria: el 96 – 99% de los casos de hipertensión. Sus causas no se han determinado con seguridad pero existen una serie de factores que suelen estar presentes en la mayoría de las personas que la sufren. En este caso hay que separar los factores que no son modificables, de otros que se podrán cambiar al variar los hábitos:

NO Modificables:

-Una persona que tiene un progenitor hipertenso, tiene más probabilidades de desarrollar hipertensión.
-Los hombres tienen más predisposición que las mujeres hasta que estas llegan a la menopausia, en ese momento se iguala.
-La edad es otro de los factores que influyen en las cifras de presión arterial, encontramos más número de hipertensos en los grupos de edad mas avanzada.
-La raza es otro de estos factores no modificables, las personas de color negro tienen más posibilidades de desarrollar hipertensión.

Modificables:

-Las personas con exceso de peso y con un estilo de vida sedentario están más expuestas a tener más alta la presión arterial que un individuo con peso normal y que realiza algún tipo de actividad física. A medida que se aumenta de peso se eleva la tensión arterial.

-El Consumo excesivo de alcohol y estimulantes como el café incrementan las cifras de presión arterial.

-La sensibilidad a la sal: en nuestra sociedad hay un exceso de consumo de sal, no solo como sal añadida sino también en gran cantidad de productos elaborados, es uno de los principales factores que influyen en la hipertensión. La sal aumenta la presión osmótica sanguínea al retenerse agua y en consecuencia aumenta la presión arterial.

-El hábito de fumar es un riesgo añadido para las personas que sufren hipertensión arterial.

-El desarrollo del trabajo en condiciones desfavorables o estresantes aumentan las cifras de tensión arterial.

HTA Secundaria:

Se denomina secundaria cuando la causa es conocida o existen una o varias causas responsables de la elevación. Puede servir también como alerta para diagnosticar otras enfermedades. Entre sus causas estarían:

-El uso de anticonceptivos orales y otros medicamentos como los corticoides.
-Enfermedades renales y suprarrenales.
-Enfermedades endocrinas.
-Enfermedad hipertensa en el embarazo.

 

RECOMENDACIONES GENERALES

En el caso de la HTA esencial, no puede curarse, pero puede controlarse. Incidiendo en cambios sobre el estilo de vida y la dieta, se puede reducir la presión arterial y prevenir el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. En general debe seguirse un tratamiento regular de por vida para bajar la presión y mantenerla estable.

-Incrementar la actividad física. Realizar ejercicio físico moderado, de 30 a 45 minutos, 3 veces por semana.
-Mantener un IMC dentro del normopeso. Reducir el peso corporal si se tiene sobrepeso. Generalmente al disminuirlo mejoran las cifras de hipertensión.
-Reducir el consumo de alcohol.
-Abandonar el hábito del tabaco.
-Aprender a relajarse y a llevar un ritmo de vida más saludable.

 

RECOMENDACIONES DIETÉTICAS

-Reducir el consumo de sodio.
-Reducir el consumo de sal a 4-6 gramos al día. Consumir menos productos preparados y en conserva, y no emplear demasiada sal en la preparación de los alimentos.
-Reducir el consumo de café.
-Seguir una dieta rica en frutas, verduras y legumbres.
-Consumir lácteos bajos en grasa.
-Beber 1,5 litro de agua como mínimo al día.

 

CONSEJOS DIETÉTICOS

En el tratamiento de la hipertensión es necesaria una dieta adecuada a las necesidades individuales, una de las recomendaciones generales es seguir una dieta baja en sodio o lo que es lo mismo con escaso consumo de sal. La mejor forma de cocinar los alimentos es no añadirles sal durante el cocinado.

Es recomendable evitar los preparados muy grasos como los guisos, estofados, frituras, empanados y rebozados y preferir las carnes y pescados cocinados a la plancha, parrillas, asados, horno, papillote, al vapor o hervido. Para reducir el contenido de sal de algunos alimentos podemos utilizar el remojo prolongado, dejar los alimentos en el agua durante unos diez minutos o utilizar la doble cocción, es decir, a la mitad de la cocción cambiar el agua, este consejo es especialmente útil si vamos a consumir vegetales, legumbres o pescados congelados o en conserva.

El empleo de condimentos como : vinagre de manzana o vino , zumo de limón, ajo, cebolla, cebolleta y puerro hacen que los alimentos sigan resultando sabrosos y evitamos emplear sal. Lo mismo ocurre con hierbas aromáticas como: Albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, tomillo, orégano, perejil y especias como: Pimienta negra o blanca, pimentón, azafrán y cúrcuma.

En la elaboración de salsas, el vino y la cerveza dan mucho sabor y pueden hacer más sabrosas muchas de las preparaciones. El estilo de vida actual hace que no tengamos demasiado tiempo para dedicarle a la cocina, pero debemos de considerar que la comida elaborada o precocinada, congelada o en conserva que encontramos en los supermercados tienen un alto contenido en sal, por eso una buena idea es preparar platos para luego congelarlos, y así no tener que acudir a los precocinados.

Cuando vayamos a comer fuera de casa es preferible elegir las ensaladas, carnes o pescados a la plancha o a la parrilla en lugar de fritos o guisos o recetas más elaboradas. Otra buena idea es que pidamos que no echen sal a los platos y que se la incorporemos nosotros mismos, de esta manera evitaremos los posibles excesos, también podemos pedir las salsas aparte, para luego añadírselas uno mismo.

 

Alimentos LIMITADOS (consumo ocasional o a evitar):

– Leche y lácteos: Leche condensada, quesos grasos.
– Carne: Conservas, salazones, ahumados, extractos de carne o ave, salchichas, precocinados.
– Pescados: Conservas, salazones, ahumados, extractos, precocinados, bacalao desecado, crustáceos, moluscos, caviar.
– Cereales: Panadería- bollería y repostería industrial.
– Legumbres: En conserva.
– Patatas: Chips, copos de fécula de patata.
-Verduras y hortalizas: Alcachofas, acelgas, apio, remolacha, conservas y salsas comerciales, sopas y cremas de sobre, extractos vegetales.
– Frutas: Fruta en almíbar, fruta seca y frutas confitadas.
– Bebidas: Agua con gas (ricas en sodio), bebidas alcohólicas.
– Grasas: Nata, manteca, tocino, mantequilla y margarina con sal.
– Fiambres y embutidos: Todos, foie grass, patés etc.
– Otros: Encurtidos, mostaza, kétchup, mayonesa y otras salsas comerciales.

 

Alimentos ACONSEJADOS:

– Leche y lácteos: Leche, cuajada, yogur y quesos sin sal.
– Carnes: Todas salvo las indicadas, preferir carnes menos grasa.
– Pescados: Todos salvo los indicados en cantidades moderadas.
– Cereales: Pan sin sal o tostadas sin sal.
– Legumbres: Las que no estén en conserva.
– Patatas: Todas excepto las restringidas.
– Verduras y hortalizas: Todas menos las indicadas y en conserva.
– Frutas: Todas las naturales, excepto las indicadas.
– Bebidas: Agua, caldos, infusiones y zumos, bebidas refrescantes no azucaradas.
– Grasas: Aceite de oliva y semillas (girasol, maíz, soja…) y grasas vegetales sin sal.
– Huevos: 3 ó 4 semanales.
– Fiambres y embutidos: bajos en sal, jamón serrano desalado.
– Azúcares y dulces: ninguno.

Author: Equipo de nutricionistas Sbeltary

Aunque actualmente, se relaciona más el cuidado de la alimentación y en consecuencia de la dieta, con el objetivo de conseguir una figura que se adapte a los cánones marcados por la sociedad, lo cierto es que se debería enfocar para promover la salud y prevenir las enfermedades. Así mismo, se debería tener en cuenta que alcanzar el peso saludable no solo mejora la figura sino que también mejora la presión arterial, el sistema circulatorio, el sistema respiratorio, el aspecto de la piel… En definitiva, la salud en general.


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