Uñas sanas, bonitas y libres de hongos

Ya sea porque nos lastimamos levemente una uña o porque estamos expuestos constantemente a la humedad, los hongos están siempre listos para afectar nuestras uñas, indistintamente si se trata de las manos o los pies; generalmente esos últimos son los más afectados y de acentuarse y extenderse la infección, puede provocar hasta la extracción completa de la cutícula.

La presencia de hongos en las uñas u onicomicosis, es una de las infecciones más comunes que afectan principalmente uñas dañadas o expuestas continuamente a la humedad. Los hongos causantes de este problema pueden ser de varias especies, como la cándida, que comienza a poblar las capas de la uña, aumentando el grosor de esta y mostrando diferentes tonos de color, que pueden ir del negro o verde, hasta el clásico amarillento, además de presentar resquebrajamientos y escamosidades.

Si bien en un comienzo la infección fúngica no causa dolor, este sí podría producirse si el problema se extendiera y profundizara, llegando a deformar parte del dedo y dificultar la manipulación de objetos o caminar. Sin embargo, antes de llegar a este extremo, el problema comienza a preocuparnos generalmente por su vertiente estética. Las uñas ennegrecidas o desquebrajadas dan una sensación de falta de higiene y cuidado personal muy desagradable. Afortunadamente, el problema puede prevenirse y controlarse en sus primeras fases con unos sencillos consejos y remedios naturales.

Es mucho más común que el problema se presente en las uñas de los pies, muchas veces acompañado por hongos en la piel de esa zona además de en la propia uña. Tener hongos en los pies, también conocido como pié de atleta, es una afección muy molesta pero lamentablemente muy común en cualquier época del año y en personas de todas las edades. Sobre todo en aquellas que utilizan calzado cerrado para hacer ejercicio o que deben ducharse en el baños de uso público, como los gimnasios. Los hongos en uñas y pies pueden producirse por diversas causas, la más común es por el uso de zapatos cerrados durante muchas horas; el calor y la humedad que se generan dentro del calzado favorecen la proliferación de los hongos. Para evitar su aparición es recomendable tomar algunas precauciones:

-No utilizar zapatos demasiado cerrados. Es importante que el calzado transpire. A su vez es importante que cuando te quites los zapatos estos se ventilen correctamente y no queden húmedos, para ello déjalos al sol la mayor cantidad de tiempo posible. Se puede rociar el interior del zapato con un spray de fitoterapia que contenga plantas que eviten la sudoración y sean fungicidas (tomillo, orégano, ajo…).

-Utilizar materiales lo más naturales posibles en calzado y calcetines. Evitar calcetines y medias de materiales sintéticos, y optar por zapatos de materiales naturales.

-Lavar y secar cuidadosamente los pies a diario, prestando especial atención a la zona entre los dedos. Si se tiene propensión a padecer hongos, se puede aplicar una crema fungicida preventiva, por ejemplo una que contenga mentol. Es importante dejar airear el pie antes de volver a calzarnos. De hecho, caminar descalzos es la mejor opción cuando estamos en casa.

-Evitar andar descalzo en piscinas, gimnasios… en estos suelos artificiales con mucho paso de gente y ambiente húmedo y caliente, los hongos encuentran un medio ideal para desarrollarse. En estas situaciones siempre hay que usar calzado.

A continuación os proponemos varios remedios naturales para mantener los hongos alejados de vuestros pies y manos, y lucir unas uñas sanas y bonitas.

BAÑO DE VINAGRE
Prepara una palangana de agua tibia mezclada a partes iguales con vinagre (mejor de sidra, ya que las manzanas tienen propiedad fungicidas), y dos cucharaditas de bicarbonato de sodio. Deja pies o manos sumergidos durante 20 minutos por lo menos y luego sécalos bien con una toalla nuevamente, cuidando sobre todo que no quede nada de humedad entre los dedos. Se recomienda un baño diario durante 2 semanas, aunque veamos antes los resultados.

El vinagre tiene propiedades fungicidas que elimina los hongos, por lo que también puedes poner en remojo tus calcetines en una mezcla de agua y vinagre para eliminar los que pudieran habitar en ellos.

TRATAMIENTO CON SAL
El agua salada es uno de los mejores higienizantes del mundo. Lo ideal sería pasear por la orilla del mar, ya que la acción de las olas sobre la piel dañada elimina bacterias y reactiva la circulación en la zona. A falta de playa, en un recipiente con agua -del tamaño que nos permite meter los pies- pondremos 4 cucharadas de sal y dejaremos reposar los pies dentro por 10 minutos, para luego secar muy bien. Si podemos, dejar que la piel se seque a la luz del sol.

AJO FUNGICIDA
El ajo resulta muy útil para combatir los hongos por sus propiedades fungicidas. Coloca cuatro o cinco dientes de ajo en un cazo con agua y ponlo a calentar. Cuando rompa a hervir, sácalo del fuego y espera a que el agua esté tibia. Entonces sumerge los pies o las manos de las uñas con hongos durante unos 10-15 minutos.

ACEITE DEL ÁRBOL DEL TÉ
Los aborígenes australianos han utilizado este componente en sus remedios durante miles de años. Es sumamente efectivo como fungicida, sobre todo para tratar hongos e infecciones en las cutículas de pies y manos. Solo hay que lavar y secar cuidadosamente la zona afectada y aplicar directamente el aceite tres veces al día.

ACEITE DE RICINO Y LIMÓN
Hacer una mezcla con medio vaso de aceite de ricino y siete gotas de zumo de limón. Introducir las uñas afectadas por los hongos en esta mezcla durante unos 15 minutos. Al acabar, secar bien los pies o manos. Puedes hacer esto cada día durante varias semanas. También puedes hacer un zumo con un par de limones y mete las uñas dentro durante unos minutos. Esto además te ayudará a blanquear las uñas.

DECOCCIÓN DE TOMILLO
El Tomillo tiene propiedades antisudoríficas y antibacterianas, por lo que resulta muy adecuado para combatir los gérmenes que producen ardor en los pies y evitar un exceso de sudoración (el sudor proporciona la humedad necesaria para la proliferación de microorganismos). Se prepara una decocción de 100g. de planta de tomillo seca en un litro de agua durante 15 min. Se realiza un baño de pies en esa agua tibia durante al menos 15 min., y luego se aclaran con agua fría.

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