propiedades y beneficios del ajo

Propiedades y beneficios del ajo

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Nombre Botánico: Allium sativum L. INGLÉS: Camphor of the poor – Garlic FRANCÉS: Ail. ALEMÁN: Knoblauch ITALIANO: Aglio. PORTUGUÉS: Alho. EUSKERA: Baratxuri, baracatza. CATALÁN: All GALLEGO: Allo. FAMILIA: Liliáceas. PARTES UTILIZADAS: El bulbo de ajo.

DESCRIPCIÓN.- Es una planta herbácea, anual, vivaz que posee un característico olor muy penetrante. Sus hojas van del verde intenso al verde grisáceo, son estrechas, largas y planas, salen directamente del bulbo y alcanzan 30 cm de longitud. El bulbo o “cabeza de ajo”, está formado por un grupo de bulbillos comúnmente denominados dientes, de 3-6 cm de diámetro, con el extremo superior puntiagudo y envueltos en unas hojas delgadas llamadas túnicas que cambian de color según la variedad, desde el blanco al rojo violáceo pasando por el rosa pálido, morado, rojo vino, etc. Las raíces, plegadas en acordeón, son contráctiles. Se desarrollan en el suelo y tiran del bulbo hacia abajo permitiendo un sólido anclaje.

Las hojas son largas y acanaladas. La parte superior es plana, lineal y lisa, provista de un nervio medio muy marcado. Cuando existe, el escapo floral es cilíndrico y macizo, de 80 a 100 cm de altura y terminado en una umbela de 4 a 5 cm de diámetro. Está, a menudo, compuesta a la vez de flores y de bulbillos. Al principio de su crecimiento, el escapo floral está doblado y describe un giro completo en el plano vertical, después se endereza definitivamente. La floración se produce en mayo-junio. Las flores son blancas o rojizas, agrupadas en umbelas de 2,5-5 cm de diámetro en las que las flores están frecuentemente reemplazadas por bulbillos. La reproducción se realiza, normalmente, mediante los dientes del bulbo.

HÁBITAT.- Aunque no existe una certeza absoluta, se cree que el ajo procede de Asia y por sus condiciones resistentes y fácil cultivo se encuentra en prácticamente todas las regiones templadas del planeta. Gusta de suelos profundos y con un buen drenaje. Ligeramente ácido y que no se haya abonado. Aunque se adapta muy bien a la mayoría de los suelos, prefiere suelos arcillosos, ligeramente calizos.

RECOLECCIÓN.- La recolección se realiza en primavera entre los meses de abril y junio dependiendo de la región o zona.

COMPONENTES PRINCIPALES.- El bulbo de ajo contiene alrededor de un 1% de aliína o sulfóxido de alilcisteína como aminoácido sulfurado principal, el cual,una vez hidrolizado por la aliinasa, produce alicina (responsable del olor característico del ajo). 1 mg de aliína se considera equivalente a 0,45 mg de alicina). Otros constituyentes característicos son (+)-S-metil-L-cisteína sulfóxido, ajoeno, gamma-L-glutamil péptidos, S-alil-cisteína, aminoácidos ubicuos, esteroides y adenosina. Pequeñas cantidades de vitaminas: A, B1, B2, B6 y C, adenosina y sales minerales: hierro, sílice, azufre, yodo.

PROPIEDADES Y BENEFICIOS DEL AJO (ACCIÓN).- El ajo es muy aconsejable para mejorar el sistema cardiovascular en general, al dilatar los vasos sanguíneos, facilitando así la circulación sanguínea y ayudando a prevenir problemas como la arteriosclerosis. En esa propiedad para mejorar el sistema cardiovascular también es fundamental por su propiedad hipolipemiante y la capacidad de regular la producción de colesterol por parte del hígado, aumentando los niveles HDL (colesterol bueno) y reduciendo los niveles LDL (colesterol malo). Estudios in vitro han demostrado que diferentes preparados de ajo inhiben algunos de los enzimas implicados en el metabolismo del colesterol y de distintos enzimas lipogénicos. In vivo se apreció un descenso de los niveles de colesterol anormalmente elevados, reduciendo la progresión del proceso aterosclerótico en animales de experimentación, con disminución del tamaño de la placa aterosclerótica.

Otra de las propiedades y beneficios del ajo al sistema circulatorio es su acción hipotensora y la facultad para controlar la presión sanguínea, fluidificando la sangre y actuando como antiagregante plaquetario (dificulta la tendencia de las plaquetas a agruparse y formar coagulos) y deshaciendo la fibrina (proteína que forma los coagulos sanguíneos). La administración diaria de un extracto de ajo fresco a ratas hipertensas previno el incremento de la presión arterial inducido por la inhibición crónica de la síntesis de óxido nítrico. Estudios generales demuestran que las culturas y poblaciones que consumen más ajo, son menos propensas a la hipertensión y otros problemas del corazón.

Por siglos los herbolarios chinos la han usado para tratar personas con problemas de angina de pecho y otros desordenes circulatorios. Por todo esto es muy aconsejable en personas que han padecido accidentes vasculares tipo trombosis, embolias, etc. Según la ESCOP el ajo es coadyuvante en la profilaxis de la aterosclerosis y para el tratamiento de las hiperlipidemias. También se utiliza para mejorar la circulación en los trastornos vasculares arteriales periféricos: hipertensión arterial, arteriopatías, claudicación intermitente, prevención de tromboembolismos.

Es un reconocido antibiótico y antiséptico general por la acción de sus componentes azufrados frente a numerosos virus, tales como el virus B de la influenza (gripe), virus tipo 1 del herpes simple, virus tipo 3 de la parainfluenza, virus de la estomatitis vesicular, rinovirus humano y citomegalovirus. También se ha verificado su actividad frente a la Escherichia coli, Salmonella typhy, Helicobacter pylori, estafilococos, hongos, etc. Por lo tanto se usa habitualmente en casos de Salmonelosis, diarreas, gastroenteritis, colitis, infecciones urinarias, dispepsias fermentativas. El ajo actúa en el intestino de forma selectiva atacando a las bacterias infecciosas y respetando la flora “amiga”, podemos decir que, en casos menos graves, es una útil alternativa a los antibióticos.

Como estimulante inmunológico es muy conveniente al incrementar la actividad de las células defensivas, linfocitos y macrófagos. La actividad in vitro e in vivo sobre el sistema inmune del bulbo de ajo comprende un aumento de la fagocitosis, de la proliferación linfocitaria y de las células natural killer. Para el sistema respiratorio tiene un efecto descongestionante y antiasmático, es de gran ayuda en casos de catarros, sinusitis, tos con flemas, exceso de flemas (provocadas por una alta toxicidad en el organismo). Además el disulfuro de alilo, al eliminarse por los pulmones actúa de forma directa sobre la mucosa bronquial. El bulbo de ajo ejerce un importante freno del efecto que desempeñan distintas sustancias sobre la promoción de tumores cancerosos. Además, se ha puesto en evidencia que, in vitro, el bulbo de ajo frena la proliferación de las distintas líneas celulares cancerosas. Podemos considerar al ajo preventivo de los tumores malignos en especial en lo que afecta al sistema digestivo, quizás por la actividad reguladora sobre la flora intestinal y sus efectos sobre el metabolismo.

OTRAS PROPIEDADES Y BENEFICIOS DEL AJO RELEVANTES: Vermífugo con propiedades antiparasitarias, combate a parásitos de la talla de la Tenia (solitaria), áscaris, oxiuros, limpiando los intestinos y creando un ambiente hostil para el desarrollo de estos parásitos. Depurativo, activa los procesos de excreción y eliminación de sustancias de desecho y favorece la desintoxicación del cuerpo.

Antioxidante, esta acción por medio de distintos preparados de bulbo de ajo y de sus principales componentes ha sido demostrada en diversos estudios. Hipoglucemiante, al normalizar el nivel de glucosa en la sangre, conviene a los diabéticos como complemento junto a otras medidas terapéuticas. Muy recomendable para las personas obesas y con antecedentes genéticos de diabetes. Tónico general del organismo, afecciones genitourinarias (además del efecto diurético de las fructosanas, la alicina y sus derivados se excretan básicamente por vía renal): cistitis, ureteritis, uretritis, pielonefritis, urolitiasis.

CONTRAINDICACIONES: Podemos considerar la utilización de ajo como segura en las dosis mencionadas en el modo de empleo. Si se ingiere una cantidad excesiva de ajos frescos, en particular fuera de las comidas, dosis muy altas de preparados puede ocasionar ardor, acidez, nauseas y demás afecciones gástricas. Como es muy rico en Yodo las personas que sufren hipertiroidismo han de extremar el cuidado en su consumo. Olor fuerte de la boca y del sudor. En uso externo puede producir dermatitis de contacto. Las embarazadas no lo deben consumir de forma continuada en dosis altas.

INTERACCIÓN CON MEDICAMENTOS.- Debido a su gran actividad como antiagregante plaquetario, no se debe consumir cuando se estén tomando anticoagulantes tipo warfarina y otros fármacos que retrasan la coagulación de la sangre porque aumenta el riesgo de hemorragias. Las personas que toman antirretrovirales deben abstenerse, debido a que el ajo aumenta la rapidez con que el cuerpo descompone algunos medicamentos para el VIH/SIDA. El tomar ajo, junto con fármacos usados para el VIH/SIDA, puede modificar las concentraciones plasmáticas de estos disminuyendo su eficacia. Esa gran actividad del ajo en la descomposición de algunos medicamentos tiene incidencia sobre el estrógeno de las píldoras anticonceptivas. El tomar ajo junto con píldoras anticonceptivas podría disminuir la eficacia de estas.

MODO DE EMPLEO.- Decocción: Hervir 10 dientes de ajo en 1litro de agua durante 5 minutos. Tomar 3 tazas al día. Extracto seco: 200 mg al día (1-2 tomas). Tiene la ventaja de no provocar olor corporal. Extracto fluido (1:1): 20-40 gotas al día (1-3 tomas). Tintura (1:5): 40 a 80 gotas (1-3 tomas). Jugo planta fresca: 2,5 ml (3 veces al día). La Comisión E, recomienda 4 g (1 diente) al día de ajo fresco o preparaciones equivalentes.

UN POCO DE HISTORIA.- Proveniente de Asia central, el ajo llegó al Próximo Oriente hace por lo menos cuatro mil años. En los grabados hallados en la Pirámide de Gizeh se comprueba que los antiguos egipcios ya incluían el ajo en la alimentación de los esclavos que trabajaban en las pirámides. Los sumerios lo utilizaban 3.000 años antes de nuestra era principalmente como remedio contra los parásitos y como antiséptico. Los griegos lo consideraban fuente de energía, por lo que los atletas griegos masticaban dientes de ajo antes de competir en los juegos olímpicos. Hipócrates, en el siglo V a.c., menciona sus propiedades medicinales y curativas y Galeno, lo llamaba “curalotodo”.

Virgilio, poeta romano interesado por la astrología, medicina, zoología y botánica y autor de La Eneida, utilizaba el jugo de tomillo y ajo silvestre exprimidos como remedio de las picaduras de serpientes. Plinio, decía que “el ajo macerado en vino, es un remedio para la mordedura de las musarañas”. Durante la Edad Media, entre los siglos VII y XIII, el ajo adquiere relevancia y prestigio al ser incluido en sus tratamientos por la Escuela de Salerno, fundada por los monjes benedictinos y la más afamada de la época. Paracelso lo recomendaba para la peste y aseguraba haber curado por medio de los ajos múltiples dolencias. Luis Pasteur demostró en 1858 que las células bacterianas morían al ser saturadas con ajo. Durante la II Guerra Mundial, se repartía ajo entre los soldados para que lo usaran como antiséptico sobre las heridas.

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