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Jarabes infantiles, mejor con bajo índice glucémico

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Entre muchos padres hay una preocupación creciente por disponer de tratamientos naturales y eficaces para las dolencias más comunes de sus hijos pequeños. El formato “jarabe” es bastante bien tolerado por los peques, pero es importante asegurarnos de que estos tengan una formulación adecuada para el organismo infantil.

Una de las mayores complicaciones de hoy en día en los tratamientos de tipo naturista, estriba en la dificultad de que los niños pequeños tomen aquellas cosas que se les indica. Utilizar productos naturales para temas tan corrientes como la tos, insomnio, dificultades digestivas o falta de apetito es fundamental para un tratamiento eficaz que carezca de efectos secundarios.

Interesa que los jarabes infantiles naturales se obtengan a partir de frutas frescas, sin aditivos químicos, y es fundamental que su IG (índice glucémico) sea bajo y que los componentes del jarabe sean de alta biodisponibilidad, evitándose los picos de glucosa e insulina y un mejor funcionamiento postprandial, accesible a diabéticos y celiacos, además de para aquellos que no tienen estos problemas.

Así un jarabe para la tos suele contener Llantén (pulmonar), Própolis (garganta, vejiga, subir defensas), Equinácea (subir defensas y vivificante), Escaramujo, Vitamina C, procesos catarrales), Tomillo (antibiótico natural), Malva (desinfectante). Drosera (tos y procesos traqueobronquiales), Pino (desinfectante pulmonar), Saúco (descongestionante), Eucalipto (facilita la respiración y baja la fiebre), Cobre (antiviral), Zinc (calma el sistema nervioso) etc.

Los jarabes infantiles preparados para facilitar el sueño, suelen contener hipnóticos como la Amapola, inductores de sueño como el Triptófano, calmantes como la Tila, Melisa, Espino blanco, Azahar, etc. Un jarabe digestivo que se precie suele combinar plantas digestivas como la Manzanilla, Hinojo, Anís Verde, Hierba Luisa, además de oligoelementos que facilitan la digestión como el Manganeso a nivel hepático o el Magnesio a nivel nervioso e intestinal. Los jarabes antianoréxicos, es decir, aquellos que abren el apetito pueden contener vitaminas del grupo B, además de las vitaminas A, C, D, y suelen completarse con oligoelementos tales como el Zinc (para el sistema nervioso digestivo y hormonal en especial el páncreas) el Manganeso (sobre todo a nivel hepático vesicular) y el Calcio, de todos conocidos.

Nunca se insistirá bastante en que el índice glucémico sea bajo para que la biodisponibilidad sea lo más completa posible y sirva para todo tipo de personas sin excepciones.

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