Iridología

La iridología es un sistema de diagnóstico basado en el estudio del iris que nos indica por medio de señales, colores y formas los procesos que su dueño tiene realmente. Este último “realmente” es lo que a menudo desconcierta al principiante, que pretende encontrar en el iris la señal del dolor de cabeza (por ejemplo) del que se queja el paciente. Pero el dolor de cabeza es un síntoma inespecífico, como la fiebre o el cansancio, en el sentido de que puede provenir de diferentes orígenes.

Por ejemplo algunas mujeres, al tener la regla tienen dolor de cabeza. Y por lo tanto, lo que el iris indica es que está produciéndose un reflejo sobre la cabeza, porque el proceso de menstruación para esa persona no es correcto ya que provoca un reflejo y hay desarmonía en el sistema. Y este es otro de los indicadores de ese “realmente” mencionado al principio ya que en las mismas condiciones, otra persona puede no tener este síntoma reflejo porque a ella no le causa desadaptación. Otro ejemplo nos puede aclarar mejor este segundo punto. Supongamos una persona con 250 unidades de colesterol. En la mayoría de los análisis superar el 200 indica que puede tener colesterol alto. Cuando se intenta rebajar ese colesterol, la persona se siente mal, cuando antes estaba bien. En el iris, con 250 no da señal y con 200 sí. Esto significa que el organismo de la persona está adaptado y está armonioso con 250 y en cambio con 200 unidades está por debajo de su límite personal.

Otra cosa que el principiante debe saber es que en el iris no se detectan enfermedades (porque al fin y al cabo, una enfermedad es un conjunto de signos y síntomas que muestran un proceso) sino el funcionamiento de los órganos y su relación con el resto del organismo (lo que conduce a que si fueran los signos síntomas, llegaríamos a la conclusión de tal o cual enfermedad que es lo que le interesa al médico, pero no al iridólogo naturista, porque a este le interesa el funcionamiento adaptado o desadaptado de la persona) lo que conduce a que no hay enfermedades sino enfermos, que es el aforismo naturista por excelencia. (Es decir, como reacciona el organismo concreto, en determinadas circunstancias porque otro con las mismas circunstancias, puede reaccionar diferente, y dar lugar a “enfermedades” distintas).

Otro punto importante, que el iris permite ver es el origen del proceso y si seguimos con el tema del colesterol, podremos saber si es un proceso por una infección en cualquiera de ellos, un exceso de energía nerviosa en cualquiera de ellos (o una falta), una descarga del riñón o la vejiga por falta de eliminación o una inflamación de cualquiera de ellos, etc. Siendo las causas múltiples hay que diferenciarlas para hacer un tratamiento posterior que no se limite a bajar el colesterol con un tratamiento de por vida, ya que el colesterol no es más que un síntoma de otro proceso que debe ser normalizado.

Por lo tanto, no solo debemos ver el exceso de colesterol, debemos ver qué lo origina. Al mismo tiempo es preciso determinar si ese colesterol (no vamos a entrar aquí en si es “bueno” o “malo” y su índice de aterogenicidad), está afectando a las arterias o válvulas cardíacas, o si está saliendo vía piel (sobre todo en la zona de los ojos), o si está siendo el responsable de una tensión desadaptada, o de la formación de piedras en la vesícula biliar, etc. En sí mismo, el diagnóstico iridológico no conduce, como hemos dicho, a un diagnóstico médico (de enfermedad), pero si permite establecer qué órganos están fallando en esa persona, den o no síntoma en ese momento.

También permite saber si un proceso subagudo o crónico se está agudizando o es un proceso nuevo que está emergiendo. Cualquier libro sobre iridología nos enseña a distinguir las diferentes marcas que indican los daños estructurales del portador, pero debe hacerse especial hincapié en tres datos altamente significativos: el color (que nos indica el estado emocional y el tipo de alteraciones del individuo), el brillo (que nos dice cuan vital está esa persona, y por lo tanto, nos explica qué capacidad de vitalidad conserva en ese momento respecto a unas condiciones normales), y la densidad de sus fibras y el número de marcas, manchas, etc. del iris, (que nos indica la resistencia a la enfermedad y su capacidad de recuperación).

Por ejemplo, en las mismas condiciones, no reaccionan del mismo modo un paciente de ojos azules que uno con ojos avellana, dando el primero procesos de tipo catarral/linfático y el segundo procesos de sangre en general. Que el brillo alto nos habla de su vitalidad y el bajo de su poca capacidad de empuje. Y que su densidad mejor o peor nos habla de cómo se recuperará.

Evidentemente el tratamiento no puede ser el mismo, lo que hace que la iridología sea un sistema de diagnóstico altamente personalizado.

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