10 Consejos para los trastornos hepáticos

El hígado es el encargado de la detoxificación, pero también el laboratorio del organismo; su complejidad hace que sea un órgano un tanto especial y sus procesos sean múltiples. El hígado almacena grasas de aquellos alimentos que ingerimos, pero también del exceso de ingesta de hidratos de carbono que son convertidos en grasas, encargándose también de esta transformación. Produce colesterol, que es imprescindible para la formación de hormonas y sales biliares, así como para mantener el nivel de atención y concentración. También tiene que ver con el almacenamiento y la liberación de azúcar en la sangre. Así mismo fabrica las lipoproteínas (colesterol bueno=lipoproteína de alta densidad, malo=de baja densidad, muy malo=de bajísima intensidad, pero todos imprescindibles par el organismo).

Almacena hierro y algunas vitaminas, entre ellas la B12, y descompone hormonas para su eliminación. Prepara de forma que pueden ser eliminados por la orina el alcohol, los medicamentos y los restos alimenticios. Limpia la sangre, controla el azúcar, etc. Y todavía tiene más funciones, sobre todo relacionadas con el intestino delgado y la vejiga. Así como relaciones especiales con el bazo, páncreas, vesícula biliar, vías biliares, etc. Por estas razones, los diez consejos que aparecen a continuación podrían ser muchos más, estos no son mas que una pequeña selección.

 

TRASTORNOS HEPÁTICOS

1. La ansiedad y el estrés afectan mucho al hígado. Mantener un estado de tranquilidad (dado que la agresividad, tanto exteriorizada (cólera) ó interiorizada (ira) lo dañan, obligándole a alterar sus funciones.

2. La alimentación puede ser fundamental cuando el hígado no trabaja bien. Los excesos en la dieta lo dañan, obligándole a una sobrecarga de trabajo que puede alterar su ritmo y eficacia. Para favorecer su funcionamiento hay que habituarse a una dieta saludable donde predominen las frutas y verduras frescas.

3. El consumo de chocolate con un hígado que tiene dificultades de trabajo, puede ser el detonante (suele serlo) de múltiples afecciones, ya que le conduce a un estado de sobreactividad que daña su armonía.

4. El consumo de azúcar debe ser controlado, porque sobrecarga el trabajo hepático, conduciéndole a un estado de lentitud que le impide cumplir bien sus funciones.

5. Hacer ejercicio es primordial para el hígado, pues le ayuda en su trabajo”desestresándole” y permitiendo que el organismo suelte la tensión acumulada. (El ejercicio debe ser moderado y adaptado a la persona, por lo que hay que huir de los esfuerzos violentos o continuados que le dañan. En una palabra, huir del sedentarismo pero también de la “droga del ejercicio” (de esto ultimo por desgracia, hay un exceso que no es bien entendido por las personas).

6. El mejor auxiliar del hígado es la respiración profunda, que le proporciona un masaje interno que le ayuda sobremanera, al hacerle soltar las toxinas acumuladas y recibir sangre limpia. (Aprender a respirar es la base de salud).

7. Consumir con moderación toda clase de bebida alcohólica, si existiese algún tipo de patología hepática evitar por completo.

8. Mantener un peso correcto evitando el sobrepeso y la obesidad. ponerse en manos de un nutricionista ayudara a conseguir dicho objetivo.

9. Atención al consumo excesivo de medicación que puede originar toxicidad hepática.

10. Existen una serie de plantas muy recomendables para la salud del higado, entre estas destaco el diente de león, cardo mariano, alcachofa, manzanilla, rábano negro, boldo.

Para finalizar, debemos tener en cuenta algunos pueden hacernos sospechar que hay una mala función hepática; como mareos y sensación de asco, digestiones pesadas y estreñimiento latente (se expulsan los de desechos de 3 ó 4 días antes), sinusitis, rinitis, alteraciones visuales, cólico por piedras, cansancio por la mañana, heces blanquecinas o flotantes, dolor de espalda entre la 4ª y 5ª dorsal y sus reflejos a la altura de la 8º y 9º dorsales, molestias del redondo mayor, sensación de inestabilidad, vértigo o mareos, periartritis de hombro derecho, cefaleas tensionales, etc.

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