Insomnio: Tipos y origen

Asociamos el insomnio con la dificultad para conciliar o mantener el sueño durante toda la noche, pero este trastorno no es solo una molestia nocturna, realmente lo padecemos durante todo el día: falta de concentración, cansancio, irritabilidad, ansiedad, deterioro de la memoria, alteraciones en el estado de ánimo… son síntomas asociados a la falta de sueño. El descanso nocturno inadecuado o insuficiente se encuentra directamente relacionado con un descenso en la calidad de vida de las personas que lo padecen.

Sin embargo, en España cerca de un 30% de la población vive con algún trastorno del sueño. Un mal descanso nocturno continuado puede alterar severamente la salud. Numerosos estudios han demostrado científicamente la relación de los trastornos del sueño no tratados con el desarrollo de enfermedades psiquiátricas o con el aumento del riesgo de problemas cardiovasculares como cardiopatía isquémica o accidentes cerebrovasculares. Dependiendo de la frecuencia y duración de los problemas de insomnio, podemos clasificarlo en varios tipos:

Insomnio transitorio. Es la incapacidad para quedarse dormido o dormir bien durante unos días. Cuando estamos en tensión, estresados o excitados por alguna situación, estamos susceptibles a que nuestro sueño se vea afectado: por ejemplo los nervios ante un examen o un acontecimiento importante, pueden alterar transitoriamente el sueño. Muchas personas tienen problemas para dormir cuando se alojan fuera de casa o cambian de franja horaria. Una actividad física o intelectual muy activa antes de ir a dormir altera la capacidad de dormirse, y el inicio de una enfermedad infecciosa también puede afectar al sueño.

Insomnio de corto plazo. El que dura entre dos o tres semanas y está directamente relacionado con una situación estresante. Periodos cortos de estrés laboral, problemas familiares o de relaciones interpersonales… cuando estas situaciones se resuelven se recupera el ritmo de sueño
habitual.

Insomnio crónico. Es un problema continuado en el tiempo (puede que años, de forma  continuada o en episodios reincidentes), y quien lo padece duerme mal casi todas las noches. El insomnio crónico puede producirse por problemas psicológicos, factores relacionados con el estilo
de vida o como expresión de otros problemas de salud.

Aunque es habitual acudir a remedios farmacológicos para atajar los episodios de insomnio, lo cierto es que estos no solucionan el problema, únicamente enmascaran los síntomas, y si no buscamos el origen del trastorno es muy probable que se convierta en crónico y finalmente dependeremos de “la pastilla para dormir” como regulador de un proceso que debería ser natural. De la misma manera que una persona con sobrepeso nunca debe depositar sus esperanzas de adelgazar en un ‘producto milagro’, en el caso del insomnio tampoco se debe depositar su solución en una pastilla milagrosa.

Un problema de insomnio requiere una actitud pro activa para cambiar hábitos que están muy arraigados en nuestra rutina y que en muchos casos son un factor determinante en las alteraciones del sueño. El primer paso para encontrar la solución es localizar el origen del problema:

 

FACTORES PSICOLÓGICOS

Vulnerabilidad al insomnio: algunas personas son genéticamente más propensas a sufrir de insomnio cuando están estresadas.

Estrés persistente: conflictos familiares o laborales, la enfermedad de un ser querido, problemas económicos… crean un estrés continuado que desencadena el insomnio.

Problemas psiquiátricos: El insomnio es uno de los síntomas más comunes de la depresión. Quienes padecen ansiedad o desórdenes psiquiátricos también sufren de alteraciones en el sueño.

 

FACTORES FÍSICOS

Desórdenes respiratorios: Ciertas alteraciones del sistema respiratorio pueden provocar la interrupción de la respiración durante el sueño. Estas pausas respiratorias pueden ser cortas y repetitivas durante la noche, el paciente no es consciente de ellas, pero provocan un sueño inquieto. Más graves son las interrupciones severas de la respiración (apnea del sueño), causadas por la excesiva relajación de los músculos del aparato respiratorio o problemas en los centros cerebrales que controlan la respiración.

La apnea del sueño tienen una eficaz terapia conocida como Presión positiva continua de Flujo Aéreo C-PAP. Este tratamiento mantiene despejadas las vías respiratorias superiores gracias a un flujo aéreo continuo que pasa a través de una máscara colocada sobre la nariz y boca durante el sueño. Las píldoras para dormir empeoran estos problemas respiratorios, tanto los leves como la apnea, pudiendo resultar incluso peligroso que quien los padece duerma sedado.

Síndrome de piernas inquietas: Son contracciones musculares breves que pueden causar brincos de las piernas que duran un segundo o dos, en episodios de 30 segundos, varias veces por noche. Tales movimientos pueden ocasionar micro-despertares cada noche, lo que se traduce en un sueño muy inquieto. El Síndrome de piernas inquietas si puede tratarse con productos que hagan el sueño más relajado, analgésicos, ejercicios durante la tarde, baños calientes en la zona, o una combinación de todas estas terapias.

Actividad cerebral de vigilia que persiste durante el sueño: Muchas personas afectadas de insomnio, presentan una incapacidad para lograr etapas de sueño profundo cuando es monitorizada su actividad cerebral durante la noche. El cerebro en incapaz de entrar totalmente en la fase de descanso. Se trata de un problema neurológico que debe ser tratado por un médico especialista.

El reflujo gastroesofágico, y en general los problemas digestivos pueden despertar a quien los padece. Cuando el reflujo o los ardores ocurren durante el día la posición erguida despeja de materiales irritantes al esófago. Sin embargo, durante el sueño la capacidad de tragar es menor y la posición horizontal hace que este reflujo irritante haga toser y la persona despierte semi ahogada. Si este es el problema, la acción adecuada es levantar la cabecera de la cama unos cuantos centímetros (10 a 15), o dormir semi reclinado con almohadones.

Dolor: Quienes sufren de afecciones como la artritis, artrosis, angina, dolor de espalda, fibromialgia y cefaleas, pueden ver alterado su sueño a causa del dolor, y el tratamiento paliativo de este mejorará su descanso. Es muy importante analizar cual de estos factores (puede que se sumen varios, depende de cada caso) es el que nos altera el sueño para buscar la solución más efectiva.

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