Este verano viajar con valores

Las vacaciones de verano ya están a la vuelta de la esquina y quién más quién menos ya está planificándolas e imaginándoselas. Este es el momento de plantearnos qué tipo de vacaciones o viaje queremos hacer este año y más teniendo en cuenta las circunstancias en las que se encuentra el Planeta desde el punto de vista ecológico, social, humano. Quizás sea el momento de tener en cuenta algo más que la búsqueda de experiencias especiales, y de un período de disfrute y relax. Se puede vivir todo eso, pero además que esas vacaciones conlleven un mayor significado y que la huella que dejen tanto en nosotros como en el lugar que visitemos, sea lo más positiva y humana posible.

Es por esto que lo ideal es que este año nos esforcemos por preparar nuestras vacaciones y viajes con más “valores” que nunca, que tengamos en cuenta el trato cercano y humano, que tengamos en cuenta la solidaridad, en encuentro con el otro, el respeto mutuo y sobre todo que nuestro viaje sirva para apoyar la lucha diaria de iniciativas locales contra la pobreza, contra la exclusión, contra la violación de derechos humanos, y a favor de la igualdad. Estos valores en nuestras vacaciones, tienen más importancia si cabe, si las vamos a vivir con nuestras familias e hijos, servirán para educar en valores tan olvidados en los tiempos que corren y a enseñarles que otra forma de viajar y vivir es posible.

Por sugerir algunas posibilidades para los que se animen a viajar de esta manera, podemos proponer organizar nuestro viaje apoyando proyectos como Turismo Solidario y Sostenible de Fundación Banesto, haciéndolo estaremos apoyando el funcionamiento de pequeños negocios liderados por mujeres en países de África y Sudamérica. De esta manera, las mujeres en esos países, están luchando por la igualdad y empoderamiento de la mujer en comunidades donde estaba relegada a funciones sin responsabilidad ni decisión propia. Alojándonos en sus hoteles, comiendo en sus restaurantes, y adquiriendo sus artesanías, estaremos contribuyendo a que sus negocios funcionen y su calidad de vida mejore. Otra posibilidad es apoyar el trabajo de ONGs que cuentan con proyectos de cooperación al desarrollo o trabajos sociales y/o medioambientales.

¿Por qué no dedicar nuestras vacaciones a acercarnos a esos proyectos y apoyarlos con nuestra visita? Nuestra aportación no será excesiva, pero será un granito de arena que ayudará a que esos proyectos sobrevivan a los recortes que se están produciendo en cooperación. Existe mucha variedad de propuestas, así que hay opciones para todos los gustos.

También es posible acercarse a zonas del mundo que han sufrido especialmente por desastres naturales, además disfrutar de la belleza de sus países, podremos comprobar y apoyar la recuperación de los mismos. ¿Porque no pasar unos días entre comunidades locales del Mar de Andaman en Tailandia, que aún no se han recuperado del todo, de los devastadores efectos del tsunami de 2004?

Estas comunidades nos enseñarán su forma de vida y la manera en la que están superando el desastre de ese año, pero además nos acercaremos a su cultura, tradiciones y entorno natural privilegiado. Algo que nunca debe olvidar el viajero responsable es que el viaje no debe constituir un acto que viole los derechos humanos o que apoye movimientos no democráticos. A veces es complicado implicarnos tanto durante nuestro viaje, pero simplemente se puede intentar informándonos de la realidad en la que viven los ciudadanos del país visitado por ejemplo, destinos como Birmania, controlada por un régimen dictatorial y en la que la mayoría de sus recursos turísticos han sido construidos con mano de obra forzosa, ¿debemos contribuir al mantenimiento de estas condiciones de vida de la población local con nuestro viaje? Casos similares pueden surgir en destinos como Egipto, Cuba,…

En este sentido una propuesta de apoyo a movimientos democráticos podría ser acercarnos este verano hasta Sicilia, de la mano de pequeños negocios de la red de lucha contra la mafia que se niega a pagar el “pizzo”. El “pizzo” es el impuesto que recauda la mafia siciliana a cualquier negocio de la isla, que les impide salir adelante. Esta negativa de alojamientos, restaurantes, empresas de transportes, comercios,…les hace enfrentarse directamente a estas prácticas mafiosas, por lo que necesitan nuestro apoyo y solidaridad, así como nos asegura que de nuestro viaje ni un euro va a terminar en manos de la mafia siciliana.

También otra buena opción cercana para los que se animen más con un destino urbano, es conocer Londres desde otra perspectiva. ¿Qué te parece la perspectiva de personas “sin techo” de la ciudad? Gracias a una red de voluntarios que llevan trabajando ocho años con personas que viven en las calles de Londres, desde hace más de un año existe la posibilidad de realizar varios recorridos por la ciudad, guiados por ellos mismos. Nos cuenta sus experiencias e historias vividas en esas zonas a veces llenas de opulencia, pero que ellos han vivido de otra manera. Esta forma de visitar Londres introduce una conciencia social en los tours comerciales y convencionales.

La única premisa es no juzgar el punto de vista de aquellos que “duermen” en los lugares públicos, a veces muy turísticos, seguido de un mutuo respeto. Gracias a esta inspiradora iniciativa cinco personas que vivían en la calle, ahora han recuperado sus vidas y han conseguido salir de ella. Por algo más de diez euros y un café, que se invita a disfrutar con nuestro guía, descubriremos un Londres diferente y escondido. Como última sugerencia animamos a los viajeros a porque no, dedicar sus días festivos a labores de voluntariado ambiental en algunas de las zonas y parques naturales más bellos de España. Existen organizaciones como Hadiqa, que además de trabajar por la sensibilización y educación, da la posibilidad de realizar actividades de voluntariado a los más prestos a colaborar en la protección y recuperación de nuestro medio natural, en muchos casos afectado brutalmente por la actividad turística. Ayudemos a poner el contrapunto a megaproyectos turísticos que quieren destrozar nuestras costas y montañas. Será otra forma de disfrutar del lugar además de ayudar a que perdure para el futuro. Os animamos a reflexionar un poco sobre todos estos aspectos y preparéis conscientemente vuestras vacaciones, y después…¡a disfrutar de esas merecidas vacaciones responsables!

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