Eneagrama: Una visión integrativa para el desarrollo humano

El Eneagrama es un prodigioso sistema que identifica nueve tipos distintos de personalidad, denominados eneatipos, mezclando elementos de la mística oriental –sufí- con la psicología occidental. El “Conócete a ti mismo” tiene en el Eneagrama un modelo fecundo e inigualable. Claudio Naranjo – uno de los principales referentes mundiales de la psicología humanista y del ENEAGRAMA lo vinculó al estudio del carácter y la personalidad y lo integró en el conocimiento psicológico moderno. Actualmente, el eneagrama está considerado como uno de los sistemas de identificación de personalidad más completos, sofisticados, prácticos y útiles. En cuanto a sistema de introspección podemos decir que es un mapa de las nueve pasiones que conforman nuestra personalidad. Nos ayuda a descubrirnos; cual de ellas es la dominante, conocerla y trabajar para su transformación. Siempre hay una dominante sobre las demás, aunque hasta que no se toma conciencia puede estar ignorada, en la sombra. Las 9 pasiones dominantes son: ira, orgullo, vanidad, envidia, avaricia, cobardía, gula, lujuria y pereza. El Eneagrama no es solo un modelo de identificación eficaz, sino que ofrece itinerarios de crecimiento para ir desde el Ego neurótico hacia la maduración personal. Se trata, por lo tanto, de una de las bases de nuestro trabajo en los grupos de Crecimiento Personal – DPH. Las 9 pasiones correlacionan con una serie de características: mecanismos de defensa, trampas en que caemos, creencias limitantes y fijaciones asociadas… y sobre ello es sobre lo que hay que tomar conciencia y trabajar para pasar de la sombra a la luz. Es el primer y principal trabajo: eliminar las cadenas egoícas que nos aprisionan. Hablaremos sobre cada una de ellas dando unas primeras pinceladas de aproximación o reconocimiento. Primero hay que ver la sombra, lo oculto – desde la zona media y baja del desarrollo personal -, para comprenderse, aceptar y luego iniciar el camino de transformación hacia la virtud y los aspectos positivos. Asi que empezaremos por los puntos oscuros o aspectos neuróticos del ego enfermo:

Eneatipo 1: Ira En desacuerdo con el mundo, exigentes y resentidos, descontentos. En posesión de la razón. Enojados, controlados (se reprimen), ansiosos. El perfeccionismo les hace impacientes, críticos, meticulosos, severos en sus juicios, justicieros. Todo ello genera frustración e ira ya que para ellos las cosas no son como “deberían” y por ello se enfadan, autoerigen y critican. Pueden ser rígidos en todos los niveles y tienden a preocuparse en exceso, creando ansiedad y obsesionándose. Pueden ser inadaptados y vehementes, a pesar de su inclinación al virtuosismo, los ideales de bondad, la justicia, la corrección y los buenos modales. Un tanto puritanos y moralistas. Piensan que tienen la obligación de arreglarlo todo. Temen equivocarse y pueden sentirse indecisos y paralizarse. Rígidos y estirados. Muy exigentes, críticos e inflexibles, culpabilizadores. Idealistas y justicieros subliman sus instintos y se creen poseedores de la verdad y la virtud. Encarnarían al cruzado, al monje guerrero o al juez inquisidor. En otra versión podría ser el maestro puritano, hiper–correcto, controlado, reprimido.

Eneatipo 2: Orgullo Son los “dadores” y ayudadores; pero ese dar no es ingenuo o gratuito, sino que en el fondo, aunque sea inconscientemente, espera recibir a cambio reconocimiento, poder o alguna otra ganancia que le haga sentirse importante, superior, “orgulloso”. Gracias a mi… si no fuera por mi… Dan peces, pero no enseñan a pescar, generando dependencias sutiles. Utilizan frecuentemente la seducción para ganarse a quienes les interesa. En el fondo hay una posición de privilegio “principesco”, también la ambición, la posesividad y la teatralidad e inestabilidad de su carácter histriónico son características comunes de este eneatipo aprovechado, manipulador y controlador que les hace ambiciosos, orgullosos y castradores o invasivos. Hay pasión e idealización del amor. Muy seductores y complacientes para atraer y gustar a los demás. Se creen indispensables; “Dando” crean dependencia y nutren su ego orgulloso, a veces disimulado de falsa humildad. También pueden invadir y manipular al otro. Seduce y pelotea a la autoridad. Ostenta una falsa abundancia en su inflación del ego.

Eneatipo 3: Vanidad En cierto modo encarna el ideal del hombre moderno en nuestra sociedad occidental – capitalista. “Soy en cuanto poseo”. Todo por el éxito, lo importante es triunfar. Este eneatipo busca el prestigio, el éxito a toda costa. La imagen tiene un papel muy importante. La seguridad, la riqueza y el “brillo” también. Para ello tienen actitudes camaleónicas, transformistas. Son trepas en busca de fama y reconocimiento, de importancia, de ser destacado. Suelen ser de línea fría, falsos, manipuladores, caen en el engaño y autoengaño. Prácticos y controladores, eficaces… Muestran sex appeal y buena imagen. La 1º buena impresión es muy importante para esta persona vanidosa que muestra su hacer y/o tener, su eficiencia a costa de su falseamiento y desconexión profunda. Temiendo al vacío si mira hacia dentro. Orientados al logro, son competitivos para mostrar sus logros. Tienen un encanto calculado, son oportunistas y con orientación mercantilista al triunfo. Buscan el reconocimiento desde la vanidad de sus éxitos. Carácter histérico y cierto narcisismo. Primero yo y después yo. El mundo es un teatro y yo finjo, asi me venderé mejor. “Si me maquillo existo”. Engaño y autoengaño.

Eneatipo 4: Envidia Los auténticos/as o “especiales”, tienen sensación de carencia. Generalmente fueron comparados y acababan mal parados en esta lucha que siguen manteniendo para verse y que los vean mejores, especiales. Esto les cuesta mucho esfuerzo y altibajos emocionales. Representan el estereotipo del movimiento romántico, la bohemia, los artistas. En general quieren sobresalir siendo auténticos y especiales. Son creativos y dramáticos, propensos a la montaña rusa emocional. Salen frustrados de su comparación con los demás. Tendentes a la melancolía, siempre les falta algo y se quejan por esa carencia real o imaginada. Idealizan y sufren. Tendencia al pasado, melancolía. Hay una falsa deficiencia (o exagerada) e insatisfacción. Pueden pasar de la competitividad al odio, ser seductores o explosivos. Intolerantes y rígidos. Pueden estar eufóricos y luego pasar a la desesperación.; asi por ciclos. En otros casos, suelen sentir vergüenza, sentirse inferiores, no merecedores, victimas. Hay tristeza, rabia, retirada hacia dentro, autorechazo, descuido… Sufridor/a y con vergüenza de desear. Otro subtipo dentro de los “especiales”, son los tenaces donde podemos observar cierta pasión por el esfuerzo cueste lo que cueste. Tensos e intensos. Tercos y esforzados, resistentes. Rechazan y niegan su pasión de deseo insaciable.

Eneatipo 5: Avaricia Tacañería y mezquindad. Es el observador, reservado y solitario. Se retira a su refugio o recinto amurallado donde cultivará su afán de saber. Tiene miedo a relacionarse, a compartir ya que teme ser absorbido, perder su energía, sus bienes, no va a haber suficiente, he de preservar lo mío desde la distancia. De ahí va al desapego patológico para defender lo suyo por avaricia, de querer tenerlo el todo. Son muy mentales, intelectuales y poco afectivos y menos expresivos. Poco activos, al margen de la acción y de las relaciones. Huyen del mundo exterior y real, les asusta el compromiso y las emociones. Son lógicos y austeros, serios, perspicaces y críticos. Pueden resultar indescifrables, raros, secos e inaccesibles. En su instinto de conservación disminuye al máximo sus necesidades y ambiciones. Pocas relaciones y escasa sensibilidad. A menudo pueden buscar refugio en la pareja, en una búsqueda del amor “perfecto”. Son tímidos que buscan confianza desde la intimidad. Abren la puerta del castillo a alguna persona especial. Los hay con instinto más social que subliman las relaciones humanas por amor a la ciencia, al saber… buscando símbolos de poder intelectual, desconectados, retirados del mundo.

Eneatipo 6: Cobardía Duda y acusación. El mundo es como un gran tribunal. Hay un peligro inminente de ser juzgado. Miedo al miedo. Les hace dubitativos e inseguros, desconfiados e indecisos. Recibieron una de cal y otra de arena y no saben bien como y cuando acertar: miedo a fallar, miedo a tomar decisiones, ya que podría equivocarse. Ambivalencia con la autoridad. Para compensar todo ello, intentan buscar y gastan mucha energía en controlarse y controlar todo alrededor, en ser “buenos”, fieles, leales… Y buscar la seguridad que pueda contrarrestar u ansiedad. Para ello, evitan riesgos, necesitan el apoyo, orientación y aprobación de los demás, y no les gusta tomar iniciativas o asumir responsabilidades. Se suelen poner rígidos y nerviosos, sin confiar en sus recursos y criterios; les vence el miedo. Se vuelven fieles y aprenden a hacer “lo que deben” y se espera de ellos.

La mayoría de este eneatipo busca seguridad desde el deber y la obligación, siendo leales, rectos y ganando asi la aprobación de la autoridad. Se pueden volver muy normativos y rutinarios. Otros muchos buscan de forma más suave y cálida el calor de los otros para sentirse protegido, aceptado y asi más seguro aunque adaptándose en exceso y reprimiéndose en la indecisión y dependencia. Complacientes en la búsqueda de calor y protección, pero luego acaso hagan lo que les da la gana. Existe un subtipo contrafobico y en situaciones de estrés se vuelve, prepotentes, peleones, “paranoides”. Ante el miedo se vuelve desafiante y agresivo.

Eneatipo 7: Gula Golosos, insaciables en diversas y variadas ámbitos de la vida. Todo lo prueban, pero casi nada les sacia, excitables, pronto se cansan y cambian, se distraen con nuevos estímulos, se dispersan pronto. Entusiastas y planificadores. Son rápidos de reflejos, creativos y graciosos. Locuaces, seductores y buenos comunicadores. Se pierden entre los diversos estímulos de los placeres mundanales. Poco constante e indisciplinados. Empiezan mucho y acaban poco. Se aburren si no tienen estímulos alrededor para entretenerse, divertirse y gastar su energía. Tienen don de gentes y son amantes de su libertad. Algo narcisistas en su búsqueda de atención, disfrute, intensidad y reconocimiento. Es fantasioso y sugestionable. Tiene mucho miedo al compromiso ya que teme que limite sus posibilidades, creatividad y libertad. Su mascara es la de fabricar alegría, aunque de fondo haya dolor (lo evita, no lo reconoce, huye de él). Es el encantador encantado. Abierto, impulsivo, embaucador y seductor con compulsión a saber de todo. Hay un subgrupo de instinto social con cierta disposición al sacrificio, más idealista y servicial, solidario, “buena gente”, de espíritu libertario para transformar el mundo. Por el contrario también hay otro subtipo más conservacionista de defensa de la familia, el clan de iguales. Más práctico, oportunista y mercantil que los anteriores. El mundo es como un tablero de ajedrez. Hay que aprender a mover ficha. El mundo esta bien, no hemos venido aquí para sufrir. Tramposo y charlatán, usa su don de la palabra para evitar sufrimiento, las molestias y contratiempos. Muy ágil de pensamiento y palabra. Piensa que la autoridad es mala, no se casa con nadie, desconfían… piensan donde esta la trampa.

Eneatipo 8: Lujuria Son los desafiadores y desenmascaradores, prepotentes, duros y vengativos. Tienen mucha energía y dotes de mando que suelen combinar con actitudes paternalistas, protegiendo a “los suyos”. Son firmes, secos y francos, saben lo que quieren. Fuertes, duros, poderosos, con magnetismo. Sin límites en diversos ambientes de la vida. Riesgo de caer en la psicopatía por protegerse tanto que se vuelven insensibles. Piensan a menudo que la mejor defensa es un ataque y tienen una vena justiciera y vengativa si se sienten atacados, traicionados. Culpabiliza y ataca. Busca dominio, poder, control. Son impulsivos en general, y con voracidad sexual. Posesivos y déspotas. Intensos, jefes y/o peleones. Desde lo social buscan la complicidad y las amistades. Dan mucha importancia a la familia, grupo. Evitan ser humillados y buscan grandes causas siendo el líder reconocido y con poder. Manipulados, justicieros y sádicos en ocasiones. Desde el instinto conservador buscan una supervivencia satisfactoria en un entorno seguro. Es posesivo, egoísta y dominante, territorial. No sabe pedir ni perder. Va por la fuerza, “nadie te va a dar nada”. Niega la autoridad. La única autoridad soy yo. El mundo es como un campo de batalla, donde ganan los fuertes y pierden los débiles. Idea de que pueden con todo y nada les duele. He sido humillado y ahora puedo humillar.

Eneatipo 9: Pereza Postergación y olvido de si. El sobreadaptado y pacificador. Bonachones de sentido común y apariencia tranquila. Fáciles de contentar. Poco locuaces, pasan desapercibidos, muy adaptables. Evitan los conflictos a toda costa procurando la “tranquilidad” eterna aunque este flotando en una nube o “empanados”. Pereza acídica que les aísla de la acción. Y aunque buenos trabajadores y algo rutinarios, mecánicos, acomodaticios. Dejan todo para el final. Miedo a tomar decisiones y coger la iniciativa. Se duerme con facilidad cayendo en la pereza y la monotonía. Se muestran “neutrales” para evitar el conflicto y no tener que posicionarse e incomodarse. Su vida cae en una pereza que resta sentido y menoscaba su autoestima. Tendencia a “narcotizarse”. En su instinto más primario tiende a la unión y fusionarse con el otro. Se sobreadapta simbióticamente, Muy dependiente y a la vez en el “olvido de si mismo” como ausente en el fondo, desaparece de si mismo en el otro. Pegajoso, inseguro, algo masoquista. Carece de asertividad. El subtipo social se muestra más participativo y jovial, más activo. Pueden liderar y así gana aceptación y obtiene energía vital. Amigable, charlatán, complaciente. Tapando la soledad de fondo y su cobardía y pereza básicas. Se protegen con la indolencia. El subtipo sexual es el más sobreadaptado y fusionado en simbiosis con el otro. Obsesionado por el otro para tapar el dolor de estar ausente.

Por último, el subtipo conservación tiene un fuerte apetito. Este apetito llena su  insatisfacción afectiva y olvido de si mismo. Asi se apasiona en lo local y material: comida, casa, dinero, rutinas adictivas… es decir, buscando compensaciones mundanas inmediatas, tangibles, gratificantes. Se adormecen y vuelven perezosos…haciéndose descuidados y negligentes hacia sus propios intereses. Desconectados, lo tragan todo, aunque tienen un punto pasivo agresivo, terco y a veces refunfuñon. Son prácticos. “El mundo es un lugar donde tengo que proveer servicio a los demás” Hay que ayudar sin ser visto, ni decir lo que me pasa, ni llamar la atención. “No tengo derecho a molestar ni a enterarme, ni decir y menos hacer lo que yo quisiera”. Se funde con otros para vivir a través de ellos. Se olvida, no ve, se niega a conectarse, asi no destaca ni crea problemas. Hemos visto la sombra de cada eneatipos que es lo primero a observarse, comprender y aceptar. Una vez que nos vamos viendo y tomamos conciencia de ello, empieza la labor de autoconocimiento transformador y crecimiento personal a la luz del Eneagrama. Hacia la virtud y la salud. Es una vía regia para los exploradores y buscadores de la verdad desde el camino del corazón. Seguiremos desarrollando esa parte más adelante. En el CPI – IPNLI realizamos este trabajo enmarcado en los grupos de Crecimiento Personal (DPH) para el Desarrollo del Potencial Humano y la Inteligencia Emocional.

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