El tesoro de Lilith

El tesoro de Lilith y el tabú de la menstruación

Carla Trepat es autora del libro “El Tesoro de Lilith”, un cuento sobre la sexualidad, el placer y el ciclo menstrual, enfocado a dar a las niñas una visión energética positiva de su propio cuerpo.El sangrado de la menstruación es solamente la punta del iceberg, un iceberg que nos afecta emocional y físicamente todos los días. El ciclo menstrual es reconectar con nuestro cuerpo, reconocer y aceptar su naturaleza para conectar con nuestro alrededor, para poder ver el mundo y poder incidir en él primero hemos de vernos a nosotros mismos, reconocer qué factores nos influyen, ver nuestra conexión con la naturaleza.

En el caso de las mujeres se han negado brutalmente muchos aspectos de nuestra sexualidad, que recién hace unos años empiezan a resurgir de una forma desmesurada. Hemos pasado de la virginidad hasta el matrimonio y el no conocer el placer, a realizar el acto sexual como un mero deporte más. En la escuela la educación sexual es meramente informativa de los métodos anticonceptivos y las enfermedades de transmisión sexual, no ofrece ninguna herramienta para hacer frente a ese gran impulso que nuestros adolescentes sentirán; guiados por revistas, canciones románticas, películas y series de televisión, son cegados con un amor romántico. Además de negar nuestra naturaleza crecemos sin conocer nuestro cuerpo, no se nos habla de la vulva, no se nos habla de la menstruación y no lo vemos a nuestro alrededor. O lo único que recibimos es cómo esconder cualquier muestra de ella.

¿Cómo crees que crecerás sabiendo que algo que inevitablemente existe en ti es algo horrible, que huele mal y que nadie quiere tenerlo, fruto de risas y…? Nuestro cuerpo es una gran maravilla, es un milagro, creado y preparado para la vida, ¿porqué negar esta parte tan importante de la mujer como es la menstruación?, gracias a ella vivimos, y no sólo eso, si se la acepta y se consigue cambiar la creencia general de incordio o malestar podemos encontrar una gran aliada y guía.

Siempre se ha dicho que el desconocimiento crea el miedo, no sabemos nada sobre esta sangre que una vez al mes nos visita… pero, ¿y si investigamos un poco más? Miranda Gray, Christine Northrup y muchas otras autoras han dignificado nuestra menstruación y estudiado sus efectos en nuestro día a día. Y yo misma, después de leerlas y observarme he podido comprender el gran misterio que se ocultaba detrás del simple sangrado, un ciclo menstrual que mes tras mes se repite una y otra vez, un ciclo que como la naturaleza guía mis energías y mis estados de ánimos, mi apetito sexual, mis ganas de relacionarme… El ciclo menstrual son las cuatro estaciones viviendo en mí:

– En la fase de pre-ovulación nos sentimos como la primavera. Llenas de vitalidad, ligereza y extroversión, completas e independientes. Cómo las hojas de los árboles, brotando decididas en busca del sol.
– En la fase ovulatoria, como el verano. No sentimos llenas de energía, con ganas de compartir y amar. Es el momento de máxima fertilidad y creatividad. Cómo los árboles, dando sus frutos en verano.
– En la fase premenstrual, como el otoño. Nuestra energía empieza a decaer como las hojas. Nos sentimos emocionalmente más vulnerables y susceptibles, nuestra fertilidad ha llegado a su fin. Empezamos a vivir con menos luz y a familiarizarnos con nuestras sombras. Es un momento para conectar con nuestra intuición.
– La fase menstrual, como el invierno. Es un época de hibernación, quietud y renovación. Nuestra energía esta muy baja y eso nos permite profundizar en la conexión con una misma.

Así mismo, el conocimiento de este vaivén interior te ofrece una gran sabiduría de la danza sagrada de la vida, una conexión con lo profundo de la naturaleza, su crecer y menguar, la vida y la muerte, el dentro y el afuera. Si damos el espacio y el tiempo para que cada fase del ciclo menstrual pueda realmente expresarse nos entregará sus dones y la convertiremos en una gran amiga y aliada.

¿Sabías que la duración media del ciclo menstrual es igual que el de la luna? Eso quiere decir que la mayoría de las mujeres tenemos una ciclo menstrual de entre 24 y 35 días, hay mujeres que más y otras que menos. Igual como hay plantas que florecen más temprano que otras, la naturaleza nos ha hecho diferentes y especiales a cada una de nosotras. Lo importante será saber tus ritmos naturales y así ir acorde con ellos.

El ciclo menstrual nos afecta a muchas partes de nosotras mismas: la temperatura del cuerpo, el peso corporal, las necesidades nutricionales, el ritmo cardiaco, al sistema inmunitario, la piel, la orina, el umbral del dolor, la necesidad de dormir, a vitalidad, los sentidos, los pechos, al moco cervical *, el cuello del útero *, medida y color de la vulva, deseo y respuesta sexual, emociones, pensamientos… ¡y muchísimas otras! Durante la menstruación, a menudo nos sentimos con poca energía y con ganas de descansar, como con cualquier otra petición del cuerpo, si no la escuchamos puede volvernos hacia nosotras mismas. En algunas culturas, cuando las mujeres tenían la menstruación se juntaban en una choza o cueva a descansar, meditar y cantar. Se daban el espacio y el tiempo para conectar con ellas mismas y con esta energía que las visitaba, entraban en esta sensación de vacío, regalándose un tiempo para integrar lo vivido durante el ciclo menstrual. Es un momento donde poseemos más intuición y más conexión espiritual, ya que estamos más sensibles. Como el invierno, una etapa de tranquilidad, de quietud, reposo, y a la vez de grandes descubrimientos internos.

Puede ser que sintamos molestias antes y durante el sangrado, y estas son a menudo por tensiones acumuladas y resistencias a entrar en esta energía de quietud y profundidad. Si observamos la naturaleza a nuestro alrededor podremos comprobar que todo es gradual, al verano le sigue el otoño y al otoño el invierno, si nuestro ritmo es frenético y de pronto queremos parar seguramente nos será mucho más difícil que si en cambio lo vamos haciendo de forma gradual, integrando estas fases en nuestro día a día, danzando con sus energías.

Si es tu caso, te invito a probar estas pequeñas acciones:
– Preguntarte ¿qué estoy reteniendo? ¿qué no quiero soltar o dejar ir ahora mismo?
– Pon las manos en tu vientre y cierra los ojos, siente tu respiración cada vez más calmada e imagina como si tu útero fuera una hermosa flor dejando ir sus pétalos poco a poco fuera de ti, deslizándose suavemente por tu vagina hacia el exterior.
– Dibuja y escribe cómo te sientes, a veces cuando expresamos nuestros sentimientos e incomodidades ellas encuentran su propia forma de salir y desbloquearse.
– También puede ayudarte poner una bolsa de agua caliente en el vientre o en la parte baja de tu espalda. El calor ayuda a relajar los músculos y cualquier tensión
que pueda haber.
– Las contracciones que vive el útero durante la menstruación son parecidas a cuando tenemos un orgasmo, simplemente varía nuestro grado de relajación y aceptación de la vivencia. Así mismo, puedes probar a masturbarte ya que así la vagina se relaja y deja fluir hacia fuera.

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