Alergias alimentarias más comunes

Huevo. Es uno de los nutrientes más completos, y a la vez uno de los alimentos con más capacidad para desencadenar una alergia, aún en pequeñas cantidades. Esto se debe a su alto contenido en proteínas, que son la parte del alimento que el organismo identifica como alérgeno.

Leche y proteínas lácteas. Se estima que un 5% de la población infantil de los paises desarrollados desarrolla esta alergia. Una de las proteinas de la leche que más amenudo causa la reacción es la ß-lactoglobulina, que no está presente en la leche humana, por lo que los niños alérgicos a la leche pueden alimentarse de leche materna sin problemas.

Pescado y marisco. Es el tercer grupo alérgico en España, debido en parte al alto consumo de estos productos que se hace en nuestro país. Es más común desarrollarla si se toma el alimento en una edad temprana, por eso los pediatras recomiendan no introducir el pescado en la dieta hasta cumplido el año.

Carne. Es una alergia poco común, y normalmente la desencadena la carne de porcino, seguida de la de vaca. Que se sufra alergia a una de estas carnes no implica que no se pueda comer carne de otros mamíferos.

Legumbres. También es una alergia poco común, que suele presentarse a un solo alimento del grupo (p.e.: alergía a las lentejas), pudiendo consumirse los demás. Con la introducción de la soja en nuestros hábitos alimentarios en los últimos años (muchas veces “camuflada” como componente de productos elaborados) las reacciones a esta leguminosa se han multiplicado. El  cacahuete, un alimento alergénico por excelencia, también pertenece a este grupo.

Frutos secos. Son semillas de plantas muy diferentes entre si. La alergia más común en España es a la Almendra, ya que se encuentra muy presente en nuestra gastronomía. La problemática de los frutos secos es que las personas que no pueden comerlos suelen ser muy reactivas, es decir, que una cantidad muy pequeña puede ocasionarles una fuerte respuesta.

Frutas y hortalizas. Es una alergia muy común en los países mediterráneos, precisamente por su abundancia en la dieta. La alergia a las verduras es más escasa, pero frutas como el melocotón, el melón, la ciruela y la fresa, tienen mucha incidencia. Algunos estudios apuntan a que el uso de pesticidas y fertilizantes aumenta la capacidad alergénica de estos alimentos. También está demostrado que los pacientes con sensibilidad al látex son propensos a episodios alérgicos al consumir frutas como el plátano, el aguacate y el kiwi.

Especias. Son plantas o partes de plantas, frescas o desecadas, enteras o molidas. Resultan muy peligrosas, dado que su presencia en una alimento o bebida pasa fácilmente desapercibida, y pequeñas cantidades pueden causar reacciones graves. Las que causan más comúnmente reacción son: alcaravea, cilantro, paprika, cayena y mostaza.

Bebidas. El vino es una de las bebidas con más posibilidad de provocar una alergia, ya que contiene histamina, sulfitos y ácido láctico, tres alérgenos bastante potentes. Las infusiones también pueden dar problemas alérgicos; las más común es a la manzanilla (precisamente por ser muy consumida).

Cereales. Los cereales en general son un alimento básico a escala mundial. En occidente la más común es la alergia al trigo, que está presente en una u otra forma en casi todos los productos elaborados que consumimos. Sin embargo en los países cuya base de alimentación es el arroz, es este cereal el que más alergias causa. Más escasas son la alergia a la avena, centeno, cebada, maíz, malta… curiosamente las variedades de cereales que han sufrido menos manipulación por parte del hombre, como la espelta o el kamut, son las que menos alergias provocan.

INTOLERANCIA NO ES ALERGIA

La intolerancia es una reacción nociva desencadenada por un alimento en la que no se ha podido demostrar que intervenga una reacción del sistema inmunológico. Aunque los síntomas pueden ser similares, la intolerancia se va a limitar a crear un desorden en el aparato digestivo, generalmente porque nuestro organismo no puede metabolizar un determinado alimento. Es el caso del azúcar de la leche, la lactosa; el intestino de algunas persona carece de lactasa, la sustancia necesaria para digerir la lactosa, y por ello sufren trastornos digestivos si toman leche.

Merece mención especial la enfermedad celiaca o intolerancia al gluten, una sustancia presente en el trigo, el centeno y la avena, que puede dañar gravemente el intestino de quienes no la toleran, impidiendo la correcta asimilación de cualquier nutriente. Muchas personas desconocen que sufren este problema, que en adultos puede manifestarse con cansancio, dolor oseo, anemia por déficit de hierro, etc. En niños la señal de alarma principal es una ralentización en el ritmo de crecimiento al introducirse el gluten en la dieta. Se calcula que una de cada mil personas en  Europa es celiaca.

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