flor de bach rosa canina

Flor de bach – Rosa Canina

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¿Qué tal?…
¡En fín!… Supongo que habrá que hacer un esfuerzo y hacer lo que se debe hacer que es daros la bienvenida a nuestro teatro de la vida… No es que no me alegre de que estéis aquí…Ya sabéis… si hay que ir se va…pero ir “pa´na”… es tontería…¿no? Quizás sea desmotivación, quizás es que con lo que hay es suficiente…no sé. Pero cansarse a lo tonto… Si total, así estamos bien todos… Así se puede vivir… Ya se que otros piensan que un poquitito más de esfuerzo podría mejorar las cosas… Pero no creo que la mejora merezca tanto la pena…merezca toooodo el esfuerzo que hay que hacer… ¡Si fuese para algo importante…! Pero cada vez hay menos cosas importantes en esta vida…

¡¡Bienvenidos ahora sí!! Hoy en este teatro que acababa de subir el telón cuando habéis llegado nos ha surgido un personaje al que llamaremos Flor de Bach Rosa Canina aunque también se le conoce como Rosa Silvestre, Escaramujo o en inglés Wild Rose. Está un tanto apático. No es que le fallen las fuerzas como a Olivo ni que le cueste salir de las inercias como a Hojarazo. Nuestro personaje de hoy en este teatro de las emociones está desmotivado. No encuentra nada que realmente le impulse a salir de su vida. Ni siquiera cuando es incómoda sale porque prefiere gastar sus fuerzas en acomodarse. Le vemos caminando al trabajo en su día a día y su porte es vencido. Va porque le pagan, porque es lo mismo de todos los días, porque ya lo conoce y aunque reniegue una y mil veces no busca otra cosa, no se motiva para hacerlo ni compensa esa apatía fuera, en su tiempo de ocio, con cosas que le apasionen, que le hagan sentir vital, despampanante, como una botella de champán recién agitada y a punto de saltar el corcho para celebrar una victoria.

Nada le supone un gran éxito. Por eso unas gotas (5 pongamos por caso) varias veces al día de la Flor de Bach Rosa Canina son suficientes para conseguir que su porte sea más firme, su motivación mayor, cualquier cosa vuelva a ilusionarlo y le haga encontrar las ganas y ponerlas al total servicio de lo que se proponga. Lo malo no es que no haya cosas que nos motiven; lo malo es que no vemos la cantidad de cosas que nos motivan. Necesitamos un cierto equilibrio para tirar adelante en nuestro día a día. Un equilibrio que pasa por sentirnos a gusto con nuestra vida y nuestras posibilidades y eso es lo que buscamos con los elixires florales y concretamente con Escaramujo, por que no se trata de tener ilusiones tontas o vacías (que no es lo que conseguimos con la flor) sino de tener ilusión suficiente para disfrutar de lo que es tan normal como respirar.

En una época donde tenemos acceso a todo lo necesario -y prácticamente a todo lo innecesario- cada vez nos cuesta más encontrar algo que nos haga burbujear porque o ya lo hemos tenido y no ha sido tan maravilloso o bien es algo de lo que podemos prescindir y que tomamos sólo porque algo hay que hacer para salir de este bache. No son las cosas lo que necesitamos. Recordemos el cuento del hombre de la camisa, aquel hombre feliz cuya camisa sanaría la apatía de la princesa y que habiendo encontrado al único hombre realmente feliz, resultó ser que no tenía camisa.

Escaramujo nos enseña lo mismo: la motivación y la felicidad está dentro de uno, no en lo que tiene.

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