El masaje como herramienta de salud

MASAJE: La práctica de curar o aliviar ciertas molestias y enfermedades mediante masaje es muy antigua, existen documentos del 3000 antes de Cristo. El termino masaje es moderno, pero en la escritura se puede observar lo siguiente:

Makeh: palabra sánscrita que se traduce por presionar suavemente.
Mass´h o mass: raíz árabe que significa presionar con suavidad, frotar suavemente.
Masso: del griego, tocar, manipular, amasar, apretar.
Mashech: del hebreo, palpar, tantear.
Masser: del francés, amasar, sobar, masar, dar masaje.

Trabajos de investigación concluyen que en casi todas las culturas antiguas se practicaba algún tipo o forma de masaje, no solo para aliviar el dolor, también para mejorar su bienestar y aspecto físico. Por ejemplo, hace 2300 años los hindúes practicaban un masaje en el baño, llamado tshanpau, que consistía en un masaje de las extremidades, golpeteo, fricciones, aplicación de distintos ungüentos y/o perfumes, estiramientos de los dedos de manos y pies para hacer “crujir los dedos” y también del cuello.

Pero vamos a ser realistas: ¿Quién de vosotros se hace el regalo de darse un auto masaje?. Hoy en día, en nuestra cultura, poca gente tiene la costumbre de realizarlo, lo que sería un valioso método de prevención. Entonces, cuando tenemos una molestia, dolor, enfermedad, buscamos algo externo que nos lo pueda solventar. Y el masaje impartido por un profesional es una opción muy válida para ello.

Muy bien, llega un cliente típico: persona que está delante del ordenador ocho horas diarias, y con el añadido del estrés del día a día (tensiones laborales, económicos, familiares,…). Tras el masaje, nos dice que se le ha quitado un peso de encima, que qué bien,… Tras dejar que nos hinchen el ego un poquito, si somos honestos, le diremos que para solventar el problema por el que ha acudido, además del masaje, tendría que modificar su estilo o modo de vida (podemos recomendarle alguna actividad física, estiramientos, chi kung, yoga, que se conceda un tiempo exclusivo para él,…,en fin, lo que sea que necesite), porque lo que hemos hecho es tratar el síntoma con masaje, sin llegar a las causas que han provocado sus molestias.

Y ahora viene la sorpresa… Muchos te dicen:

“Prefiero venir más a menudo y que me lo hagas tú”. Es decir, delegan una parte de tu salud, saben que no van a realizar ningún cambio en su forma de vida, ya sea por que no tienen tiempo (lo dedican todo a la familia, una afición o al trabajo) o por que no les gusta nada realizar ese tipo de actividades y toman el masaje como una alternativa a:

-Ejercicios que proporcionan elasticidad y flexibilidad a las cadenas musculares, y aumentan o conservan el grado de movilidad articular.

-Actividades que reduzcan el estrés.

-Medicación para el dolor. En cuyo caso el masaje tendrá que ser más frecuente, porque al igual que con el tiempo disminuyen los efectos de la medicación, también los del masaje.

Si profundizamos un poco vemos que el estrés activa de una manera importante el sistema nervioso simpático, y entre otras cosas, aumenta la tensión muscular en reposo. Esta tensión muscular mantenida y en numerosas ocasiones aumentada poco a poco, nos produce dolor muscular. Las técnicas de masaje que sean capaces de reducir esta tensión son las más útiles para contrarrestar los efectos del estrés. Pero claro, ahora viene el quid de la cuestión: ¿qué técnica empleo? ¿Cómo o en que condiciones me ha llegado esa persona?

Rara vez nos llegan clientes únicamente con problemas de tensión psicológica (mental), en el que un masaje relajante bastaría. Normalmente nos llegan en unas condiciones en las que tenemos por lo menos que conseguir tres resultados:

-Por un lado sedar, relajar, disminuir ese estrés o ansiedad con la que llega.

-Reducir la tensión muscular de la que está afectado

-Mejorar la calidad y cantidad de movimiento. Ya que ese estrés le ha producido una tensión muscular que a su vez le ha limitado la movilidad.

Actuando así se crea una sinergia que nos conduce a muy buenos resultados. Si únicamente relajamos a la persona, enseguida vuelve a encontrarse como al principio. Ahora más que nunca, con la crisis, la gente tiende a esperar. Oímos eso de: “he estado tomando anti inflamatorios a ver si se me pasa, pero como no se que quita el dolor, aquí estoy”. Entonces, llegará más “cargado”, y es probable que necesite más sesiones para solucionar sus molestias. Por supuesto, al igual que nos llega gente que no le ha hecho efecto el medicamento, la mayoría de las veces tomado sin consejo médico, también dejará de llegar gente por haber hecho efecto dicho medicamento.

¿Pero que sucede con las personas que llegan con una molestia o enfermedad crónica, o que su profesión repercute negativamente en su salud? Estas personas suelen estar medicadas de por vida. Los medicamentos más usados son los relajantes musculares, analgésicos, anti inflamatorios y a veces antidepresivos. A corto plazo pueden ser eficaces, esto último entre comillas, pero a largo plazo pueden producir unos efectos secundarios muy graves.

Con el masaje se logra unos resultados similares a la de la medicación, sin estos efectos secundarios, únicamente para el bolsillo, pues en el caso que nos ocupa, tiene que ser realizado con una mayor frecuencia. Así, en muchas ocasiones, permite dejar la medicación o reducirla, y no exponernos tanto a los dichosos efectos secundarios.

TIPOS DE MASAJE

No podemos extendernos en explicar lo que logramos con todas las maniobras o pases de masaje, pero voy a dar una pequeña pincelada de los más habituales:

Masaje relajante:

Frotaciones o roces lentos, neurocutáneos, tecleteos, distensiones de cuello… Estas maniobras disminuyen el nivel de excitabilidad del sistema nervioso central, por lo que tienen una función sedante y anestésica. Utilizados sobre la columna vertebral en casos de nerviosismo, excitación, insomnio, mitigan la excitabilidad relajando todo el organismo.

Amasamientos:

Digital, palmodigital, pulponudillar simple, pulponudillar circunflejo, pulponudillar encontrado, pulponudillar reforzado, pulpopulgar… Se utilizan para movilizar la musculatura y los líquidos intersticiales. Tonifican la musculatura y aumentan el riego sanguíneo local. Utilizados para mejorar el tono muscular, reducir tensiones y contracturas. Mejoran la elasticidad muscular y disminuyen el dolor.

Masaje estimulante:

Frotaciones rápidas, percusiones (cacheteo cubito radial, palmoteo cóncavo o clapping, cacheteo dorsal con extensión palmar), roce o peinado , roce circunflejo, pellizqueo, pellizqueo deslizante, pellizqueo con torsión, picoteo… Por el efecto de percusión aceleran la circulación arterial, venosa y linfática, produciendo un efecto de bombeo por alternar los efectos de presión – descompresión, lo que supone la formación de isquemia (disminución de riego sanguíneo) – hiperemia (aumento de riego sanguíneo). Aumentan la temperatura de la zona favoreciendo la oxigenación del músculo y el drenaje de detritus, nutriendo así el músculo.

Otros tipos de masaje:

Presiones, fricción transversa, maniobras de drenaje linfático manual, vibraciones, rodamientos, estiramientos, movilizaciones… Estos pases son más técnicos, por así decirlo, y van buscando un objetivo más concreto.

En la mayoría de las ocasiones, a consulta llega gente para tratar una molestia o un grupo de síntomas concretos. El profesional tiene dos maneras de actuar según sus conocimientos. Una es seguir un protocolo aprendido dentro de alguna modalidad de masaje; y la otra es buscar el resultado, aplicando distintas modalidades de masaje aisladas o en combinación junto con otras maniobras. Fundamentalmente vienen buscando alivio para su dolor. Y hay dolores y dolores, no todos los dolores implican daño. Un dolor de cuello puede estar producido por un frío (tortícolis), en la que no hay daño, o por una artrosis cervical, hernia, en la que hay daño del cartílago o del disco.

En ocasiones te dicen: me duele aquí, señalando una zona, un punto determinado o varios. Ese dolor puede provenir de ahí o ser un síntoma reflejo. La sensación que tienen estas personas con respecto a estas zonas o puntos dolorosos (a veces sólo cuando se ejerce una pequeña presión en ellos o se palpan) es la misma, el origen o naturaleza es distinto.

Así, cuando se presiona un “punto gatillo”, el cliente nota dolor en otro lugar, en la llamada zona diana. El dolor está a distancia del punto presionado. Esto no sucede en los “puntos neurolinfáticos”, que va a pares, en la zona anterior y posterior del cuerpo. Ni en los “puntos dolorosos a la palpación de Jones”. Tampoco en los “puntos Ah-shi”, que son puntos sensibles que aparecen espontáneamente, y que no están dentro de los puntos clásicos de la acupuntura. Existen más de estos puñeteros puntos, y en todo dolor crónico debemos tenerlos en cuenta, pues son la causa principal de su mantenimiento. Actualmente, muchos investigadores creen que el origen es el mismo, pero se desencadenan de diferente manera, sin todavía conocer el proceso.

Un ejemplo doloroso, ya que se diagnostica, entre otros aspectos, por tener dolor a la palpación en al menos 11 de 18 puntos gatillo, es la Fibromialgia, en la que además de estos puntos gatillos, tienen por desgracia muchos de los otros puntos anteriormente mencionados, y pueden tener enfermedades asociadas (artritis, depresión, colón irritable, dolores de cabeza, problemas degenerativos en columna,…). El tratamiento de esta enfermedad es multidisciplinar: medicación natural (fitoterapia, homeopatía, ortomolecular,…) o alopática, actividad física (moderada y adaptada a sus posibilidades, estiramientos suaves, chi kung, yoga, paseos,…), fisioterapia (ultrasonidos, infrarrojos,..), hidroterapia (ejercicios en piscina climatizada, chorros,…), vida social enriquecedora, y por supuesto masaje.

Creo, y es una opinión personal, que tendrían que intentar recibirlo por tres medios, si les fuese posible. Primeramente, el masaje recibido por un profesional. En segundo lugar y a diario, un automasaje, tendrán que aprenderlo, bien de su masajista habitual o en algún curso. Y tercero, y no menos importante, el dado por una persona allegada, pareja, familiar, amistad. Este último, tiene que ser muy muy ligero, con ninguna posibilidad de hacer daño. Hemos perdido el sentido y el poder del cariño, de la caricia, del tacto, casi lo dejamos exclusivamente para la pareja o los hijos pequeños. Y todos podemos aplicar un masaje “cariñoso” a otra persona. No lograremos resultados del músculo, pero sí del “alma”.

¿Qué puede hacer el masaje en la Fibromialgia?
En principio se aplica un masaje suave, aunque en ocasiones la persona te llega diciendo que ha recibido muchos masajes y prefiere los profundos, que le van mejor. Hay que adaptarse a la persona, pero sin olvidar que en este caso las reacciones al masaje pueden ser muy molestas. El masaje aumenta las concentraciones de serotonina que hará que estas personas tengan un sueño mejor y más reparador.

Aumenta el riego sanguíneo local aportando más oxigeno. Una de las causas de aparición de los puntos gatillo es la poca oxigenación de los tejidos, agravados por el estrés, la tensión muscular, inactividad,…

Hay sustancias bioquímicas (detritus y tóxicos) que aumentan el dolor. A este nivel el masaje actúa así: aumenta el riego sanguíneo, que arrastra dichas sustancias para ser eliminadas. Produce un cambio en la sustancia fundamental de la fascia, de gel a sol, incrementando la hidratación interna, colaborando con la eliminación de tóxicos del tejido. Reduce los edemas y los tóxicos que pueden contener. Los pases o maniobras de masaje con presión desplazan los líquidos, aumentando el drenaje venoso, linfático y de los tejidos.

Reduce la tendencia al acortamiento muscular al disminuir la sensibilidad del control eferente tipo gamma de los husos neuromusculares. El masaje libera endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad. Estas, producen sensación de bienestar y disminuyen el dolor.

Con el masaje pueden disminuir los niveles de ansiedad y depresión, ello conduce a cambios bioquímicos favorables, entre otros en las concentraciones de cortisol y ciertos neurotransmisores.

Estamos acostumbrados a los masajes relajantes, para varices y otros problemas circulatorios, para lesiones o problemas musculares, pero el masaje también es muy efectivo en enfermedades reumáticas (no en fase aguda), en enfermedades del aparato respiratorio, del digestivo,… Un masaje, el apropiado en cada caso, en la zona abdominal puede tratar numerosos problemas: gases y estreñimiento son los más comunes, pero también actúa sobre otros problemas, por poner un ejemplo, recuerdo a un profesor que tuve, que hizo la tesis sobre hernias lumbares producidas por problemas digestivos.

Los órganos y vísceras internas, para protegerse, provocan contracciones, espasmos, aumento de la sensibilidad, en la musculatura que los rodean, también podemos tratar estas molestias. Algunos problemas ginecológicos como las dismenorreas o menstruaciones dolorosas, por poner otro ejemplo, responden muy bien al masaje.

Resumiendo, un masaje puede ayudarnos a resolver múltiples dolencias producidas por diferentes causas (físicas, emocionales, mentales), ¿Pues no estamos llevando oxigeno, sangre limpia, drenando tóxicos, relajando la musculatura, disminuyendo el dolor,…?

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