acupuntura

Acupuntura en el mundo

La acupuntura es, probablemente, la terapia más conocida en la medicina tradicional en China y en Japón. Sus orígenes más antiguos no son claramente conocidos, incluso no es de descartar un posible origen chamánico de la técnica, pero su incorporación a la medicina como ciencia y su definición como método se presentan claramente desarrolladas en dos textos históricos: “Huang Di Nei Jing” o clásico de medicina interna del Emperador Amarillo, compilado entre el S. II A.C y S. III D.C, y el “Nan Jing” o clásico de las dificultades, publicado alrededor del año 220 D.C. A lo largo de la historia de Asia ha ido transmitiéndose y matizándose no sólo en China, sino en toda su área de influencia, como Vietnam, Corea y Japón. En Europa aparece en el S. XVII, aunque por la rigidez de los avances de la bioquímica y el pensamiento emanado de Descartes, relegan a ésta hasta los años 50, cuando los médicos G. Soulié de Mourant y A. Chamfrault, grandes amantes de la cultura china, y por haber comprobado la eficacia de sus efectos terapéuticos se decidieron a introducirla en Europa.Sigue leyendo...

Fibromialgia y acupuntura

Cuando hablamos de fibromialgia nos estamos refiriendo un problema con un diagnostico a menudo difícil de definir, ya que engloba síntomas variados y no cuenta con pruebas de diagnóstico específicas. En numerosos casos se dan diagnósticos equivocados a los enfermos de fibromialgia, o se confunde con otras enfermedades, como el síndrome de fatiga crónica, que comparte síntomas similares, aún siendo diferente enfermedad. Es una enfermedad bastante frecuente en España, siendo el número de afectados entre 1% y el 3% de la población. Está reconocida por la OMS, con criterios descritos por el colegio americano de reumatología, aunque dichos criterios son cuestionados por algunos especialistas como insuficientes. La forma de diagnosticar se realiza a través de unas pautas de sensibilidad a lo largo del cuerpo, en unas ciertas zonas específicas. También pueden hacerse pruebas radiológicas, electromagnéticas, etc., aunque en la mayoría de los casos estas no desvelan trastornos que justifiquen el malestar de la paciente. Esta falta de pruebas “físicas” que justifiquen los síntomas provoca que a menudo las pacientes tarden en ser diagnosticadas, o se achaque su problema a un trastornoSigue leyendo...