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Revista Vida Natural nº 47, edición de Otoño de 2017. Este número se centra en ARDOR ESTOMACAL, CÓMO PREVENIRLO Y ALIVIARLO, e incluye colaboraciones de expertos como Joan Sabater, Julián Marcilla, Equipo de Nutricionistas de Sbeltary, Montse Bradford, Paz Bañuelos Irusta, Miren Marín, Mónico Sánchez, Rafael Román etc. La planta medicinal de este número es la MENTA.

 

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Descripción

Editorial
Ruth Alday
Seguramente hay pocos procesos de los que realiza nuestro organismo día a día tan manifiestamente sensibles como la digestión. El aparato digestivo es la “puerta de entrada” más notoria a nuestro interior, y siempre está alerta. Podemos decir que estómago y cerebro están íntimamente relacionados, y que normalidad digestiva y equilibrio emocional van de la mano.

Es fácil comprobar la relación entre emociones y proceso digestivo. Cuando estamos disgustados o estresados, es probable que se nos “cierre el estómago”, o que alimentos en principio inocuos nos sienten mal. Igualmente, cuando sufrimos ansiedad, esta suele venir acompañada de la necesidad de comer de forma compulsiva. Y la relación se da también a la inversa. El aparato digestivo funciona de un modo independiente y autónomo cuando todo va bien. Pero, ¿qué ocurre cuando algo va mal? Entonces saltan las alarmas y la conexión entre cerebro y aparato digestivo se hace más evidente.

Una extensa red de neuronas y distintos tipos de neurotransmisores conectan las paredes del estómago y el intestino con el córtex cerebral y envían información de lo que pasa en el aparato digestivo y de cómo se desarrolla la digestión. Este sistema actúa también como una alarma; cuando algo no funciona bien, los nervios sensitivos localizados en las paredes inflamadas del tubo digestivo se hipersensibilizan y amplifican los estímulos locales que originan el malestar, la náusea, el dolor, etc.

El cerebro registra estas señales procedentes del sistema digestivo y, a su vez, las modifica bajo el influjo de emociones como la angustia, la ansiedad o la depresión; como un pez mordiéndose la cola. Por ello diversas enfermedades digestivas que cursan con inflamación o irritación, como la colitis o la gastritis, se agravan cuando, por causas emocionales, aumenta el estrés o la ansiedad.

Como decía Winston Churchill: Con el espíritu sucede lo mismo que con el estómago, sólo puede confiársele aquello que pueda digerir. Dedicamos nuestro tema central al ardor estomacal. Probablemente uno de los problemas de salud que más directamente manifiestan su relación con nuestro estado emocional. Y es por ello que debemos tomarlo como ejemplo: si el estómago se resiente por la ansiedad y el estrés, es evidente que otros órganos también sufrirán, aunque no den síntomas tan claros hasta que el daño es irreparable.

Esta idea está siempre presente en nuestros artículos: prestar atención a lo que nuestro cuerpo quiere contarnos. Cuidarnos, mimar nuestra salud, y estar atentos a las pequeñas señales que nos muestran que algo no va bien, dándonos la oportunidad de cambiar nuestros hábitos antes de que la molestia se transforme en problema.

Recordemos que en la salud, en las relaciones personales, y en todos los aspectos de la vida en general, las cosas no se solucionan  implemente ignorándolas,  y los grandes problemas no suelen generarse de la nada. Siempre hay señales previas. Escuchémoslas.

Buen otoño, amigas y amigos

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