Usos del agua en naturopatía

En los tratamientos en los que se utiliza agua fría (que es la mejor), el organismo debe estar caliente previamente (en general haciendo ejercicio, aunque pueden utilizarse también medios externos, como calentarlo con paños o bolsas de agua caliente), y tras realizar el tratamiento se debe volver a calentar el cuerpo.

Puede usarse también caliente ó templada; cada tratamiento requiere una temperatura concreta del líquido para dar resultados óptimos. Este artículo pretende explicar alguno de los usos más comunes del agua en tratamientos naturopáticos. Veamos algunas aplicaciones habituales:

Hemorragias uterinas. Se aplica una compresa de agua fría en la parte interior de los muslos, vagina, zonas perineales y región lumbosacra. (Para evitar el enfriamiento, como en todos los casos, se puede tapar con un trapo/toalla, etc. seca).

Congestión uterina. Se aplica una ducha en abanico fría, (en el pecho hay que tener cuidado con el frío) de poca presión y moderadamente prolongada.

Inflamación de útero. Sentada en una banqueta en la bañera, separar las piernas y dirigir el chorro de agua fría en abanico con poca presión a la zona de bajo vientre.

Vegetaciones adenoideas. Caminar en agua fría con el agua que cubra las pantorrillas. Otra opción puede ser mojar una toalla en agua fría y enrollarla al cuello tapándola con otra seca.

Debilidad de vejiga. Se utiliza una ducha de agua fría en abanico con poca presión desde el ombligo al pubis. Otro modo es dirigir el chorro a la planta de los pies.

Procesos agudos de próstata. Puede hacerse con agua caliente ó fría pero no con las dos. Si utilizamos el agua caliente se hace con un baño de asiento de unos 20 cm, mientras los pies deben estar también en la misma agua. En caso de utilizar el agua fría, puede aplicarse en forma de enema.

Procesos crónicos de próstata. Una vez que ha cedido la inflamación puede usarse compresas frías y calientes alternativamente sobre la zona, sobre todo en la zona perineal, lo que es inmejorable.

Venas varicosas. En general se utilizan infusiones muy cargadas de salvia y/o caléndula. Se moja un paño en ellas y se aplica sobre la zona. Otro modo, es utilizar baños de abanico de agua caliente, alternando con agua fría (con caliente más prolongado y con fría más breve) repitiendo 6 o 7 veces.

Mejora de la visión. Salpicar con agua fría todas las mañanas, durante un mes. También se puede aplicar compresas frías de cola de caballo en uno ó los dos ojos.

Insomnio. Los baños de inmersión neutros y tibios calman y sedan el cuerpo. También una compresa caliente húmeda aplicada en la cabeza durante 1 ó 2 minutos produce somnolencia. Otra forma más agradable es la alternancia de baños de piernas caliente y fría.

Golpes o contusiones. Aplicar agua fría, si es posible corriente (bajo el grifo) sobre la zona afectada. Es más eficaz que el uso de hielo aunque un poco más lento. Sirvan estos ejemplos como muestra de las posibilidades prácticas del agua, para tratar procesos orgánicos de toda naturaleza en la que sólo hay que conocer el mal y la forma de usar el remedio.

Agua fría para despertar. Es muy recomendable aplicar una frotación con agua fría sobre todo el cuerpo al despertarnos. El contraste térmico despierta la actividad funcional del organismo, activa las defensas y favorece las eliminaciones, activando riñones, pulmones, piel e intestinos. Debe hacerse sólo sobre la piel sana, mojando una toalla de fibras naturales en agua lo más fría posible, y frotando nuestro cuerpo con ella de forma rápida, desde los pies hasta el cuello sin tocar la cabeza.

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